La casita de cuento de Scout Willis en Los Ángeles: “Quería que fuera el hogar de una mujer adulta y, al mismo tiempo, un patio de recreo caprichoso, sensual y fantástico"

Con padres como Bruce Willis y Demi Moore, solo podría esperarse una creatividad desbordante de Scout Willis. Una cualidad que despliega en su nuevo hogar a base de color, piezas 'vintage' y un jardín casi, casi encantado.
Scout Willis hija de Demi Moore y Bruce Willis posa en el patio interior de su vivienda
Willis, con un top de Bode y pantalones de SRG Atelier, sentada sobre la cama exterior, con colchón y cojines confeccionados en tejidos de Sunbrella y Perennials. Centrada en su carrera musical, Willis estrenó hace unos meses el vídeo It Ain’t Nothing, en el que también aparece el actor y cantante Thomas Doherty.©Laure Joliet, estilismo de moda del reportaje: Turner, eluquería: Brandon Mayberry, maquillaje: Gabrielle Alvarez.

Entramos en la casa de cuento de hadas de Scout Willis, hija de Demi Moore y Bruce Willis, en Los Ángeles

Scout Willis ha vivido desde pequeña bajo los focos. Parte de la realeza de Hollywood, (es hija de Demi Moore, protagonista de La sustancia, y de Bruce Willis, el inolvidable héroe de La jungla de cristal), ella misma ha hecho sus pinitos en el cine, sin embargo, en los últimos años ha trazado su propio camino lejos del legado familiar. Desde 2021 desarrolla su carrera como cantante y compositora, y con su primer álbum, Scout LaRue Willis, ha consolidado una identidad artística que se mueve entre lo íntimo y lo performativo. No es de extrañas que esa sensibilidad también se refleje en su hogar.

Dentro del salón de Scout Willis

En el salón, la mesa de cóctel a medida se acompaña de un sofá de George Smith, butacas giratorias vintage y cojines sobre el suelo confeccionados en terciopelo de Maharam; la alfombra es de Nordic Knots.

©Laure Joliet

En su casa de Hollywood reina una atmósfera de fantasía doméstica. “Quiero que la gente que venga se enamore”, dice con una sonrisa, probablemente imaginando las fiestas que se celebrarán en esta casita de cuento de los años 20. Y es que Willis no habla solo de romance, se refiere también a esa electricidad que se genera cuando varias personas coinciden en el lugar adecuado. Sus amigos, de hecho, ya han bautizado a la vivienda como “la capilla del amor”.

Algo tienen de razón. La primera vez que atravesó el umbral de la vivienda, Willis lo supo inmediatamente. No fue el jardín ni la fachada normanda ligeramente romántica. El flechazo llegó de arriba. “Entré y vi esta bóveda”, cuenta por FaceTime, inclinando la cámara hacia la entrada. La bóveda de arista conserva su yeso coloreado original, ligeramente irregular, con esa pátina que solo el tiempo puede fabricar. “Lo sentí de inmediato”. No era solo arquitectura: era atmósfera.

Salón con sofs modulares en tonos uva de la casa de Scout Willis

El salón principal cuenta con una mesa de cóctel a medida, un sofá de George Smith, butacas giratorias vintage y una lámpara de Kojima Shoten.

©Laure Joliet
Cocina con piso de color amarillo con sartenes coloridas colgadas

La colorida cocina luce griferías de Waterworks con un revestimiento en damero con azulejos de Malibu Ceramic Works, encimeras verdes de Concrete Collaborative y suelos de linóleo de Marmoleum.

©Laure Joliet

De monumento histórico a manifiesto íntimo

La vivienda, construida por el arquitecto Frederick A. Hanson (autor también del famoso cementerio de Glendale, California), apenas había sido intervenida desde entonces. En el patio, un eucalipto monumental anclaba el conjunto con su presencia casi escultórica, como si la casa hubiese crecido bajo su sombra. Para alguien que se define como una friki de la historia de Los Ángeles, custodiar una construcción así no era solo una oportunidad inmobiliaria: era un acto de preservación cultural. Al tratarse de un monumento histórico, ni sus aproximadamente 90 m2 ni su característica fachada podían alterarse de forma significativa. “Y tampoco quería hacerlo”, aclara. Su objetivo no era reescribir la arquitectura, sino intensificar su espíritu. Para ello recurrió a Roman Alonso, del estudio Commune Design (AD100 en 2023), con quien mantiene una complicidad creativa desde hace más de una década. Juntos desmontaron vigas para revelar la madera original, revisaron las ventanas para mejorar la ventilación y transformaron el antiguo vestidor en un segundo dormitorio. La cocina se renovó con precisión y mimo. Pero el verdadero trabajo no fue estructural, sino emocional.

Scout Willis posa dentro de su casa en Hollywood

Willis, con un vestido de Doen, junto a la escalera pintada en el tono Brinjal de Farrow & Ball.

©Laure Joliet.

“Quería que pareciera la casa de una mujer adulta”, explica Scout, “y al mismo tiempo, un parque infantil absolutamente caprichoso y sensual” Ahí es donde la colaboración se vuelve tangible. “Scout quería que la casa reflejara su personalidad”, señala Alonso. “Se trataba de mostrarle todas las opciones. Ella lo eligió todo: los azulejos, los colores… Creábamos paletas y luego las mezclaba… ¡y funcionaba!”. Así, el techo abovedado del salón se tiñó del tono Peignoir, de Farrow & Ball, envolviendo la estancia con una luz empolvada que acentúa su singularidad arquitectónica. Las escaleras, en el profundo Brinjal, aportan un dramatismo casi teatral y el vestidor, (al que Willis llama “mi vestidor de centro comercial de los años 30 al estilo María Antonieta"), se cubrió de un delicado rosa pálido. La cocina merece mención aparte, revestida con un damero marrón y blanco, encimeras de hormigón verde, suelos de linóleo chartreuse y armarios de Stickley, logra un ambiente orgánico y ligeramente psicodélico con guiños a los 70.

Detalles de la cocina con revestimiento y una tetera verde

La tetera de Mackenzie-Childs, a juego con su entorno.

©Laure Joliet
patio interior con jacuzzi y reposera

El jardín, diseñado por el estudio Geoponika en colaboración con BK-AJP Landscaping, se articula en torno a un imponente eucalipto. A izquierda, una zona de estar excavada en el patio y revestida en ladrillo y a la derecha, mobiliario de exterior de Walter Lamb para Brown Jordan.

©Laure Joliet
Detalles del patio interior con reposera verde

Un detalle de la zona chill out del jardín.

©Laure Joliet
Cama de perro hecha a medida con sof tapizado verde

Grandma, la perrita de Wilis, se asoma desde su caseta a medida realizada por Rojas Fabrication, que también funciona como mesa auxiliar; la lámpara de mesa vintage es de Jasba Keramik.

©Laure Joliet
Vestidor rosa con sof modular en forma de trbol celeste

Dentro del vestidor rosa, un asiento Clover de George Smith hecho a medida. La alfombra es de Beata Heuman.

©Laure Joliet

“Arquitectura del coqueteo”

Willis pensó con precisión casi coreográfica en cómo se moverían (y se mirarían) las personas dentro de la casa, especialmente en el jardín, concebido junto al estudio Geoponika como una prolongación exterior de la casa. No era solo paisajismo; era escenografía social. ¿Podría alguien sumergido en el jacuzzi cruzar la mirada con quien ocupa la zona chill out? “Un amigo mío lo llama arquitectura del coqueteo”, dice riendo. Esa misma lógica rige la mesa de cóctel del salón. Tallada en cuarcita azul y madera de cerezo, no es únicamente un objeto escultórico: es un dispositivo de encuentro. Funciona como mesa de comedor y como escritorio improvisado durante el día. Para ajustar proporciones, recurrió al taller de Miguel Rojas, afinando la altura hasta que el gesto de sentarse, apoyar los brazos o tomar una copa resultara natural. El día de nuestra visita, la pieza cumplía su otra función: Scout escribía en su diario, junto al fuego, como si el espacio hubiera sido diseñado exactamente para ese momento.

El escritorio de Scout Willis en el tico de su casa

El escritorio de Willis se asoma a la ventana del ático.

©Laure Joliet
Detalles de baño con azulejos verdes

Una cortina de encaje hecha a medida envuelve la ducha revestida con azulejos verdes de Heath Ceramics.

©Laure Joliet
Vista desde el dormitorio hacia el patio interior

En el dormitorio principal, un cabecero a medida y un cubrecama de Studio Ford. A la izquierda, una lámpara brutalista vintage.

©Laure Joliet
En el salón detalles de la esquina con mesa modular de madera.

El estudio Commune Design diseñó este armario esquinero para optimizar el almacenamiento en el salón. Sobre él, la lámpara Ravelli, de Amsterdam Modern; el aplique, de Sophie Lou Jacobsen para In Common With y una fotografía de Ed Templeton.

©Laure Joliet. Arte: Ed Templeton.

Ingenio, fantasía y piezas con intención

En el resto de la casa, Alonso orientó a Willis para invertir en piezas que realmente definen el espacio y ahorrar en aquellas que podían resolverse con más ingenio. “Scout quería que la casa reflejara su personalidad”, explica. Así eligieron un sofá de George Smith de alta calidad y diseñaron a medida varios elementos, desde el "cabecero sol” que ella misma ideó hasta una mesa auxiliar que también funciona como casita para Grandma (su perrita adoptada). Incluso la cortina de la ducha responde a ese equilibrio entre ingenio y sensibilidad: compró encaje en Mood Fabrics y lo forró con gasa verde para suavizar la luz.

Los toques surrealistas se cuelan en todas las habitaciones, desde el cuadro en trampantojo de Michael Lombardo que cuelga sobre el sofá hasta una tetera digna del Sombrerero loco de Alicia en el País de las Maravillas. Pero el exterior, que Willis describe con cariño como “un jardín de cuento de hadas”, es quizá lo más deliciosamente excéntrico. Allí prosperan poco convencionales con especies autóctonas, acentuadas por un paisaje de piedras y rocas. El conjunto se completa con una bañera de estilo japonés, una elegante daybed a medida y la zona social excavada en la tierra. Desde ese foso revestido en ladrillo se obtiene lo que Carlos Morera, de Geoponika, llama “visión de gnomo: cuando estás sumergido ves el jardín desde el punto de vista de una diminuta criatura del bosque”.

En el tico un sofa pegado a la ventanan de colores

En el ático, una otomana de Adam Pogue para Commune se sitúa junto al sofá-cama de nogal hecho a medida sobre una alfombra de pelo largo turca vintage. Las paredes están pintadas en el tono Pointing, de Farrow & Ball.

©Laure Joliet
Dentro de la cocina destaca la refrigeradora Smeg celeste

La colección de utensilios de cocina Le Creuset de Willis cuelga en la pared, al fondo, el frigorífico retro de Smeg en azul pastel.

©Laure Joliet
Detalles dentro del dormitorio con un rbol y espejo

Otro detalle del dormitorio principal, con el cabecero realizado a medida y tapizado en terciopelo de Casa Almacén y la mesilla de Rojas Fabrication. La escena se completa con una alfombra de Gregory Parkinson, un aplique de Beata Heuman y un espejo de The Window.

©Laure Joliet
Scout Willis posa dentro de su vivienda en Hollywood

Scout Willis, con un vestido de Rodarte bajo una pintura al óleo en forma de concha de Michael Lombardo.

©Laure Joliet. Arte: Michael Lombardo.

El hechizo del tiempo

Cuanto más tiempo pasa en la casa, Willis ha comenzado a identificar conexiones entre esta arquitectura, que combina detalles de la Normandía francesa con el aire “molón” de una casa californiana de los años 70, y su propio proceso creativo. La vivienda no es un ejercicio de estilo aislado, sino una superposición consciente de capas, épocas y referencias que dialogan entre sí. “Lo que más me gusta de Los Ángeles y de esta casa es que es como un palimpsesto en el que se superponen todas estas épocas diferentes”, reflexiona. “Utilizo mi música de esta manera, utilizo todo mi trabajo de esta manera. Es como un hechizo”.

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Artículo originalmente publicado en AD Estados Unidos