La casa moderna de una familia en Los Ángeles transformada por Studio Muka
La dureza del invierno en Nueva York hizo que el estilo de vida al aire libre californiano dejara de ser una simple aspiración para convertirse en realidad. Tom Quinn, fundador del estudio de cine independiente NEON Rated, y su esposa, la empresaria de moda Celeste Wright, decidieron mudarse de Brooklyn al otro lado de Estados Unidos y convertir una casa moderna de los años 50 en Los Ángeles en su nuevo hogar, en gran parte debido a su potencial para conectar a la perfección los espacios interiores con el patio trasero. "Nos enamoramos del clima de la zona y queríamos vivir en un hogar que aprovechara el sol todo el año", dice Quinn.
Estética californiana y sol a raudales
Quinn y Wright se pusieron en contacto con Zabie Mustafa y Neda Kakhsaz, también de Brooklyn, de Studio MUKA, para reimaginar la casa, un batiburrillo de añadidos de distintas épocas. Para ello, se eliminó la distribución compartimentada y se optó por una planta diáfana que fluye directamente al patio. "Añadir puertas de garaje en la parte trasera de la casa difumina los límites entre el interior y el exterior, en una estética muy californiana", explica Mustafa. "Está cerca del océano, así que corre una ligera brisa. Es un escenario perfecto".
Una casa pensada para recibir invitados
A la hora de elegir los materiales, el equipo de diseño buscó reforzar el ambiente relajado, optando por madera de haya europea, cuarzo, madera contrachapada de abeto Douglas y plástico reciclado, todo ello aplicado en forma de alto diseño. "Se trataba de estudiar hasta dónde podíamos llevar estos materiales", dice Kakhsaz. A continuación, superpusieron piezas icónicas de estilo mid-century, muebles de Studio MUKA hechos a medida y arte contemporáneo para reflejar los estilos y las historias personales de Quinn y Wright.
El resultado se ve nada más entrar. La puerta principal da paso al comedor, donde una mesa de nogal hecha a medida ocupa el centro del escenario. "Te permite añadir más asientos de una forma muy sencilla", explica Kakhsaz, señalando que los propietarios son unos anfitriones excelentes. Las juguetonas sillas Palan, también del estudio, completan la escena, mientras que las lámparas de techo de Alvar Aalto emiten un resplandor atmosférico. La chimenea adyacente está adornada con platos de cerámica hechos a mano por Makoto Kagoshima a un lado y un espejo de Bower Studios al otro.
Un salón de cine, requisito imprescindible
La cocina de madera clara es el verdadero corazón de la casa. Quinn, Wright y su hijo preadolescente, Dylan, se mueven con facilidad entre los esculturales taburetes Chubby Counter de Dirk van der Kooij en la isla con encimera de cuarzo, o las sillas Straight-Back de George Nakashima colocadas alrededor de la mesa de desayuno de piedra caliza y metal.
El trío también pasa las horas junto al sofá Strips color melocotón de Cini Boeri para Arflex, viendo películas en el televisor escondido en la cómoda a medida de enfrente. "Queríamos un salón acogedor pero que se tomara en serio el cine: somos una familia de cinéfilos y ver películas es un auténtico ritual para nosotros", dice Quinn.
Un sueño cumplido
La calma continúa en el dormitorio principal, donde una pared cubierta de cortinas en tonos rubor recrea el aspecto etéreo de los años 70. Una cama de abeto Douglas y cuero hecha a medida es el centro de atención, vestida con un edredón gráfico de flores doradas de Makoto Kagoshima. El cuarto de baño y el vestidor son como un spa, con acabados de madera natural y claraboyas que aportan abundante luz natural. "La ducha de vapor merece una mención honorífica", apunta Quinn. "Es uno de esos elementos que ha cambiado por completo nuestra rutina diaria y ha elevado la casa de una forma que no habíamos previsto".
A través de puertas francesas, el dormitorio de Quinn y Wright se abre a un jardín de guijarros, extendiendo la suite hacia el paisaje. La familia pasa las mañanas tumbada en el sofá de metal blanco de Paul McCobb para CB2 con un café en la mano. Las comidas al aire libre se desarrollan en la terraza, donde una animada mezcla de sillas Louis 20 de 1994, de Philippe Starck para Vitra y otras Cafe, de Nickey Kehoe, flanquean una larga mesa de travertino. La casa tiene ahora un ritmo fluido entre el interior y el exterior, que cumple con todas las expectativas de su sueño californiano.
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Artículo publicado originalmente en AD Estados Unidos












