Elegante, audaz y atemporal: así es la nueva planta de esta casa familiar
El envejecimiento de la población y el difícil acceso a la vivienda por parte de los jóvenes están dando lugar a una tipología de casa familiar cada vez más común: esa en la que padres e hijos adultos pueden convivir de manera confortable e independiente.
Sucede en esta vivienda con vistas directas a la zona verde de El Pardo, donde se ha habilitado una terraza anteriormente abierta para lograrlo, dotando de una planta más a la casa. A la vez, se ha redibujado la personalidad de la edificación gracias al nuevo cerramiento en forma de bóveda.
“Elegimos la forma de bóveda para poder alcanzar mayor altura en el interior sin que se percibiese tan alto desde el exterior. Nos pareció una forma de coronar que no competía con las formas cúbicas del resto de la casa", explica Silvia Méndez-Vigo Chillida, a cargo del estudio eme157 junto con su socio y marido Gerardo Macarrón. “Nos gustaba que toda esa planta que crecía la vivienda hacia arriba se percibiera como un elemento distinto, y la bóveda de zinc nos recordaba a las de París. Nos pareció una bonita coronación”.
Méndez-Vigo es hija de la dueña de la casa, y el nuevo apartamento es para su hermano y la pareja de este. Ello, unido al hecho de que los habitantes de la vivienda mantuvieron una mente abierta en todo momento, facilitó enormemente el proceso de creación del nuevo y audaz espacio.
“Cómo coronar la vivienda fue lo más importante; en cuanto surgió la bóveda, el espacio interior cogió forma en seguida, y por supuesto, había que darle prioridad a las increíbles vistas desde ahí arriba. Lo demás fue surgiendo en un proceso fluido con unos clientes (mi hermano y mi madre) totalmente abiertos a todo lo que les proponíamos”, recuerda la profesional.
Ducha y encimeras de acero
Así, se han tomado algunas decisiones atípicas, como recubrir la ducha, elaborada de forma artesanal, de acero. “Llevábamos años detrás de hacer una ducha cilíndrica, y en este baño con doble acceso nos funcionaba bien. Además, los clientes, mi hermano y su mujer, nos dejaron por fin hacerla. La chapa de acero inoxidable nos permitía no perder tanto espacio en las paredes, y ya que lo utilizábamos ahí, nos pareció que podría funcionar bien en las encimeras y no meter otro material más”, recuerda Méndez-Vigo.
La adición a la vivienda, de unos 50 metros en su planta baja y 130 en la alta, se divide a lo largo en dos zonas: la zona privada, con el dormitorio y el baño, y la zona pública, con la cocina, el comedor, el salón y la terraza, unidos por un espacio diáfano. “Toda esta estancia está abierta al exterior con grandes ventanales que dan directamente a El Pardo”, explica la arquitecta. “Además, en esta zona también se ha conservado un gran lucernario que era antes el hueco de la escalera circular que daba acceso a la terraza en la azotea. Este gesto circular dota al espacio de comedor de mucho encanto, e inunda toda la sala de luz”.
Suelos de linóleo (y armarios, puertas, baldas, escaleras…)
Más allá del acero, otro material prevalente en la reforma ha sido el linóleo, una mezcla de aceite de linaza solidificado, piedra molida, corcho, resina y fibras de yute. Patentado por Frederick Walton en 1860, el linóleo, ahora más de moda que nunca, puede ser fabricado de forma ecológica.
“Desde el principio, nos enamoramos del tablero de linóleo Mushroom de CUBRO; lo empezamos viendo para la cocina, y de pronto, nos apeteció meterlo por todos lados para homogeneizar y dar calidez, en contraste con el acero inoxidable. Lo utilizamos en armarios, baldas, puertas correderas y ¡hasta en las escaleras!”, cuenta Méndez-Vigo.
El resultado es un espacio limpio, elegante, valiente y, a la vez, de vocación atemporal, que enmarca, en el azul cielo de sus pilares, el privilegiado entorno verde circundante.











