Todas las casas de Demi Moore
Demi Moore está viviendo un renacimiento de su carrera, pero en lo que se refiere a bienes inmuebles, su cartera no ha sufrido muchos cambios en las últimas dos décadas. La actriz, que recientemente recibió su primer Globo de Oro por su papel en La Sustancia y el premio a Mejor Actriz Protagonista en los SAG Awards, tiene unas casas de premio: por ejemplo, sus casas de Beverly Hills y Hailey (Idaho).
Ambas viviendas destacan por el entorno natural que las rodea, algo que Moore valora claramente a la hora de invertir en ladrillo. "Sientes el exterior cuando estás dentro. La casa forma parte de la naturaleza, y la naturaleza rara vez lo hace mal", contaba en 2007 en una visita guiada de la edición estadounidense de AD a su casa de Beverly Hills. “Si nos dejamos guiar por ella, siempre iremos por el buen camino”. En su hogar de California, esa filosofía se traduce en cristales del suelo al techo, un atrio lleno de sol y una paleta de colores naturales; en Idaho, la actriz optó por una extensión idílica. A continuación, exploramos los dos apacibles hogares de Moore y el resto de lugares en los que ha vivido a lo largo de los años.
La casa de Malibú con playa privada
Aunque técnicamente Demi Moore no era la propietaria de esta casa de Malibú, vivió en ella durante una década. El actor Bruce Willis desembolsó unos 2 millones de euros por una casa de cinco dormitorios en junio de 1987. Un mes después, conoció a Moore. Antes de que acabara el año, los dos estaban casados y ella se mudó a la mansión, de 450 m2 con vistas al mar. Durante su estancia, el dúo renovó por completo la estructura de 1948. Contaba con un salón de doble altura, una sala de proyecciones, dos despachos, una piscina con vistas al océano y 20 metros de playa privada.
La vivienda de estilo moderno fue el hogar de la pareja durante los años en que protagonizaron algunos de sus proyectos más icónicos, como Ghost y Jungla de Cristal. En una entrevista concedida a la cadena CBS el año pasado, Moore reveló que, durante el rodaje de Una proposición indecente en 1993, recorrió en bicicleta los 50 km que separan la casa de Malibú de los estudios Paramount de Hollywood.
En 1997, Moore y Willis ofrecieron la casa en alquiler por 48.000 euros al mes. Un poco más tarde, volvieron a ponerla a la venta, pidiendo casi 8 millones de euros. La pareja anunció su separación en 1998, y Willis vendió la casa al año siguiente por algo más de 6 millones de euros.
El ático tríplex de Nueva York
Cuando Moore y Willis finalizaron su divorcio en 2000, la actriz conservó la propiedad del lujoso ático neoyorquino que habían comprado en 1990 por casi 8 millones de euros. Situado en la torre sur del edificio San Remo, diseñado por Emery Roth y situado en Central Park West, el ático constaba de tres plantas, seis dormitorios y cinco baños.
Ubicado en el piso 26, la planta baja del apartamento, (a la que se accedía mediante un ascensor privado), albergaba un vestíbulo de doble altura, un salón, un comedor, una sala de desayunos, una cocina y una biblioteca, que se completaba con molduras y bajorrelieves originales. Los dormitorios se encontraban en el segundo nivel, mientras que en la planta superior había una sala de ocio, una habitación para invitados, un estudio, una segunda cocina y acceso a terrazas que rodeaban la vivienda. Toda la casa gozaba de amplias vistas a Central Park y al río Hudson.
En 2015, Moore puso a la venta el tríplex por 72 millones de euros, declarando a The New York Times que era “demasiado magnífica para no vivir en ella a tiempo completo”. La estrella de Hollywood se vio obligada a bajar el precio hasta los 43 millones de euros para cerrar finalmente el trato en 2017.
El oasis de Idaho
Tras el divorcio, Moore adquirió también un terreno de 42 hectáreas en Hailey, Idaho. La finca cuenta seis dormitorios y ocho cuartos de baño, con el telón de fondo salpicado de árboles, jardines y un río cruzado por un puente de hormigón. "A veces, cuando somos lo bastante valientes, [el río es] es ideal para nadar: Llamamos a la zona Redneck Riviera", declaró Moore a Financial Times en 2023. "También se puede navegar en kayak, pescar con mosca.... La naturaleza está por todas partes. Puedo ver una manada de alces en mi patio trasero". En el interior, la casa cuenta con detalles de innegable encanto, como una enorme chimenea de piedra, un comedor equipado con una banco de motivos florales y una galería de sillas en miniatura colgadas de la pared superior.
Moore ya tenía profundas raíces en la localidad: ella y Willis se mudaron a Hailey en 1988 con la intención de criar allí a sus tres hijas, Rumer, Scout y Tallulah, fuera de los focos. La ex pareja ha permanecido unida, e incluso pasaron juntos la cuarentena como una familia mixta durante la pandemia. “Él y su mujer, Emma, tienen ahora una casa a un kilómetro y medio de distancia”, explicó Moore al Financial Times. “Hoy en día divido mi tiempo entre Los Ángeles e Idaho, pero Sun Valley sigue siendo lo mismo para mí. Llegas y tienes más espacio para respirar, literal y figuradamente [...] Crecí en un pueblo pequeño, así que había algo acogedor y familiar cuando lo vi por primera vez: las pequeñas calles principales, las hermosas montañas y el aire limpio”.
La casa (del árbol) de Beverly Hills
En 2003, la protagonista de La teniente O'Neill pagó 3,2 millones de euros por una apartada casa de Beverly Hills que data de 1952. Moore contó a AD Estados Unidos en 2007 que la vivienda fue la primera que visitó tras decidirse a comprar en la zona. Tras un día entero de visitas, la actriz pidió a su agente inmobiliario que la llevara de vuelta. “Cuando entramos, mis hijas susurraron: ‘Esta es la buena’”, reflexionó. “Era ideal. Estaba en el centro de todo, pero tenía un aire sereno. Era como estar en una casa del árbol”.
Aunque le encantaba la propiedad y su ubicación, era demasiado pequeña para Moore, sus tres hijas y su pareja de entonces, Ashton Kutcher. La pareja, que empezó su relación en 2003 y se casó en 2005, recurrió al diseñador Brad Dunning para ampliar la vivienda, construyendo un voladizo que añadiera los metros cuadrados que tanto necesitaban sin bloquear las vistas del cañón. “Moore y Kutcher colaboraron en ello”, explicaba Dunning a AD. "Se complementan muy bien. Ambos tienen mucho estilo y querían una casa elegante. El punto fuerte de él era la funcionalidad y la comodidad. La de ella era el estilo y el diseño".
Moore sigue manteniendo la propiedad como su base en la Costa Oeste. “Ha tenido unas cuantas vidas interesantes”, dijo en la CBS el año pasado. “Era una casa con tres niñas, y ahora solo somos yo y mi loca jauría de perros”.
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Artículo publicado originalmente en AD Estados Unidos



