Mandy Moore nos abre las puertas de su hogar en Altadena (California)
Al conducir por las tranquilas calles de Altadena (California), casi un año después de que el trágico incendio devastara la zona, uno se fija en los robles que todavía siguen en pie. Los escombros se han retirado y solo quedan los cimientos y las calzadas de las casas históricas. Pero esos árboles permanecen, y un manto fresco de hojas y hierba ha brotado tras las recientes lluvias. La exuberancia y la paz son los principales atractivos de esta comunidad del noreste de Los Ángeles, los mismos que han conquistado a la actriz Mandy Moore y su esposo Taylor Goldsmith.
Cuando hace seis años la pareja visitó por capricho la casa de estilo colonial español de 1931 a la que ahora llaman hogar, sellaron su destino. “Entramos y estábamos como, 'wow, ¿es este nuestro próximo destino?”, dice Moore, acurrucada en el sofá de terciopelo de la sala de estar. “Inmediatamente, llamé a nuestra arquitecta , Emily Farnham, y le pregunté si era una locura. Se dio una vuelta y dijo: 'No. Es mucho, pero podemos hacerlo'”.
Una casa madura con brillo
La propiedad —con un aire que recordaba definitivamente a Grey Gardens, la decadente mansión de Edie Bouvier, prima de Jacqueline Kennedy y protagonista del documental con el mismo nombre—, contaba por aquel entonces con una cocina anticuada, una madriguera de coyotes en el patio y una casa de invitados victoriana. Aunque por aquel entonces, Moore y Goldsmith no tenían hijos, su visión era clara. La construcción de atrás se convertiría en un estudio de música para el cofundador de la banda Dawes, y la casa principal era donde criarían a su futura familia. Para realizar su sueño contaron con un auténtico dream team: a Farnham se unió su diseñadora de interiores Sarah Sherman Samuel y la empresa de diseño paisajístico Terremoto, que ya había trabajado con Moore anteriormente. “Mandy quería color, estampados y siluetas suaves. Su gusto es sofisticado, pero divertido. Ambos son muy creativos. Me gusta decir que es una casa muy madura, pero con un toque de brillo”, afirma Samuel. “Nos dieron libertad total”, añade.
Cuando se mudaron, en noviembre de 2023, ya eran padres de dos niños pequeños, Gus y Ozzie, y con un bebé en camino. La sensible remodelación de Farnham, con paredes aterciopeladas, grandes arcos, una cocina ampliada, vigas en la sala de estar con bóveda de cañón y una nueva construcción independiente con garaje que complementaba la arquitectura clásica, superó sus expectativas. Samuel hizo magia en los interiores con azulejos atrevidos, colores intensos y muchos de sus propios tejidos y muebles curvilíneos. El encantador mural de Sammy Hauschild alegraba los dormitorios infantiles y el jardín y la piscina ya estaban listos para recibir a toda la familia.
Cuando Los Ángeles ardió en llamas…
Durante un tiempo, disfrutaron del hogar que siempre habían imaginado. Podían ir andando a su restaurante favorito. Los padres de Goldsmith y su hermano Griffin, (además, compañero de grupo), y su mujer tenían casas cerca. Pero todo cambió una noche del pasado enero. Goldsmith estaba preparando a los niños para irse a la cama y Moore amamantaba a su recién llegada Lou, cuando Griffin llamó para avisar de que tenían que evacuar. El fuego había llegado a su lado de la ciudad y había que desalojar. A toda prisa, metieron a los niños, sus tres gatos y el perro, y se metieron en el coche. Tras una noche en vela en casa de un amigo, un par de vecinos llamaron para decir que creían que la familia había perdido su casa. Afortunadamente, a pesar de los daños causados por el fuego, seguía en pie.
Recuperar lo perdido
"Estábamos... No quiero llorar", dice Moore, haciendo una pausa para serenarse. "Pero nuestro vecino dijo que si alguna vivienda sobrevivía, ojalá fuera la nuestra, porque llevábamos mucho tiempo trabajando en ella. La compasión que alguien que acaba de perder toda su vida siente por su vecino es increíble. Creo que eso habla de lo que es esta comunidad". Samuel y Farnham también estaban desoladas, pero decididos."Todo el mundo estaba en estado de shock", dice Farnham. “En un principio no hablamos sobre qué hacer a continuación. Les dejé un hueco libre en la agenda, pensando que se pondrían en contacto cuando estuvieran listos”. Samuel había catalogado todos los objetos de la casa: "Aparte de los instrumentos vintage perdidos de Taylor, sabía que todo era reemplazable".
Carta blanca
Durante cuatro meses, la vivienda permaneció como una extraña cápsula del tiempo cubierta de cenizas. Sobre la encimera había un libro abierto. Los platos del desayuno que Moore siempre prepara por la noche seguían en su sitio. Luego, poco a poco, en un déjà vu surrealista y prolongado, empezaron a recomponer las piezas. Mandy dio libertad creativa a Samuel, tanto si decidía reponer los objetos perdidos como si quería ser creativa y elegir cosas diferentes. "Encontramos algunas telas y alfombras nuevas y reemplazos similares para piezas vintage que perdimos. Pero todo lo demás siguió igual".
Y las rosas vuelven a florecer
El proceso de rehabilitación fue "quirúrgico": se sustituyeron los conductos y el sistema de calefacción, ventilación y aire acondicionado. Se hicieron pruebas exhaustivas para garantizar que se podía volver a entrar en la casa sin peligro. "Con niños de la edad de los nuestros, nunca se es demasiado precavido", dice Goldsmith. En septiembre, ya estaban de vuelta, y más conectados que nunca a sus queridas colinas. "Antes de que se despejaran las parcelas, era descorazonador comprobar el grado de pérdida", dice Moore. "Me preguntaba cómo íbamos a poder volver. Pero hay zonas intactas y se está reconstruyendo mucho por toda la ciudad, la gente sigue queriendo estar aquí. Hay un espíritu invencible".
Todavía quedan cosas por hacer, el estudio de música está casi a punto y ya preparan el terreno para reconstruir el garaje, las rosas han florecido y los vecinos han regresado con la misión de recuperar la zona ."Es un placer trabajar con ellos", añade Farnham refiriéndose a sus clientes de toda la vida. Quiero que no me necesiten. Al menos durante un tiempo".
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Artículo publicado originalmente en AD Estados Unidos
















