Objetos tan bien diseñados que no parecen piezas de diseño (y por eso funcionan)

Algunos los tendrás por casa, otros los habrás visto en incontables ocasiones… No acaparan miradas ni llaman la atención, pero gracias a ellos nuestra rutina es más cómodo. Este es nuestro pequeño homenaje a todas esas piezas de diseño que pasan desapercibidas.
señor vestido de negro sosteniendo una aceitera
Rafael Marquina sosteniendo su aceitera antigoteo: un gesto mínimo que cambió para siempre la manera de servir aceite en casa.© Nanimarquina.

Piezas de diseño que parecen que siempre han estado ahí

Vivimos rodeados de creatividad: desde un pequeño sacapuntas hasta la lámpara más exquisita. Algunos de estos objetos que nos rodean son clásicos que han vuelto a ponerse de moda, otros, simplemente, nunca se fueron. Han permanecido en nuestras rutinas de forma sigilosa y constante, porque, muchas veces, el mejor diseño no es el que más se exhibe, sino el que se integra tan bien que pasa desapercibido. Muchos de estos productos están pensados para hacernos la vida más fácil sin pedir protagonismo. Son, en definitiva, objetos tan bien ideados que no parecen piezas de diseño.

1. El despertador ‘AB1’ de Braun

Cuando en 1987 Braun lanzó el AB1, uno de sus despertadores más icónicos y referente de muchos modelos posteriores, seguramente no imaginaba que acabaría convirtiéndose en la imagen mental que mucha gente tiene al pensar en este objeto particular: esfera limpia, proporción perfecta y esa aguja amarilla tan reconocible. Desde entonces, ha entrado en hogares de todo tipo, atravesando estilos, generaciones y clases sociales.

despertador de color negro y caja cuadrada

Despertador AB1 de Braun en negro mate, la versión más reconocida de la marca

© Braun

2. La aceitera ‘Marquina’

El ejemplo perfecto de diseño silencioso. Decora, pero sobre todo evita que se derrame el aceite. Es por eso que se convirtió hace mucho tiempo en un estándar en hogares y restaurantes: un objeto tan inteligentemente resuelto que parece obvio, casi ancestral. Rafael Marquina diseñó esta aceitera en 1961 con el objetivo de resolver un problema cotidiano. Como toda buena pieza de diseño, las copias no tardaron en aparecer, y el propio arquitecto las llegó a coleccionar acumulando cientos de ellas.

aceitera marquina en una bandeja

La aceitera Marquina sobre una mesa de madera. Su diseño, práctico y bello, cumple una función básica para la cocina mediterránea: que el aceite llegue, sano y salvo, a nuestros platos.

D.R.

3. La lámpara ‘Anglepoise Original 1227’

La llamada lámpara de arquitecto es uno de esos objetos que hemos visto tantas veces que cuesta recordar que es obra de alguien. Sin embargo, detrás de esa silueta tan común está George Carwardine, que supo dar solución a una demanda muy concreta: cómo dirigir la luz con precisión y mantenerla exactamente donde la necesitas.

No hay adorno ni gesto gratuito: cada modelo responde a un uso. Por eso ha sobrevivido a modas, estilos y contextos, pasando del escritorio técnico al salón, y del estudio al dormitorio. Lo más interesante es que hoy muchas lámparas de estilo flexo repiten su lógica hasta el punto de que el diseño original casi se ha vuelto invisible. La clave está en haber creado una forma tan eficaz que terminó pareciendo inevitable.

lmpara tipo flexo de metal cromado

La lámpara de arquitecto en cromado, un ejemplo de un clásico actual en su versión más en tendencia

© Anglepoise

4. El perchero ‘Hang it All’ de Vitra

Diseñado por Charles y Ray Eames, la Hang it All nació con una intención muy concreta: animar a colgar cosas en espacios infantiles, de ahí las bolas de madera de colores, que además de resolver la función, le dan ese punto lúdico tan reconocible. Con el tiempo, este modelo dejó de ser solo un perchero destinado a los niños para convertirse en una pieza que funciona en entradas, dormitorios, estudios o incluso vestidores.

perchero de vita con un montón de gorras y boinas

Un diseño pensado para los más pequeños que poco a poco invadió entradas, oficinas, clínicas y cualquier espacio donde fuese requerido. Aquí la vemos en la antigua casa de Blanca Miró en Barcelona.

© Pablo Zamora / Estilismo: Loreto López-Quesada

5. La cafetera italiana de Bialetti

Más que un diseño, un invento doméstico perfecto creado para llevar el café intenso al ámbito cotidiano. Es una solución sencilla, reconocible y fácil de usar. Su forma octogonal de aluminio, además de icónica, responde a una lógica práctica: es ligera, resistente y pensada para durar. Lo interesante es que hoy la vemos como un objeto completamente normal, casi inevitable en muchas cocinas, pero detrás hay una pieza de diseño industrial brillantemente resuelta. Como pasa con los mejores objetos, funciona tan bien que se volvió costumbre. Este sería por excelencia uno de esos objetos bien diseñados que no parecen de diseño.