La transformación de una casa adosada familiar a hogar moderno y funcional para una pareja con hijos mayores
Cuando la arquitecta de interiores Aurélie Penneman de Bosscheyde visitó esta histórica casa adosada en Kortrijk (Bélgica) ya había sido el escenario de vida de los propietarios durante un buen puñado de años. Sus clientes, dos abogados con hijos mayores, criaron allí a su familia, pero actualmente disfrutan de una vida más tranquila y querían adaptarla a esta nueva etapa. “La casa ya había sido restaurada varias veces”, recuerda Penneman.
La reforma de las reformas
Cuando la pareja se puso en contacto con la creativa el pasado marzo, quedó impresionada por la belleza de la propiedad y el potencial que los anteriores profesionales habían desaprovechado. La puerta de entrada de la casa adosada, de estilo art déco, era de acero y cristal y daba paso a un suelo de terrazo bordeado por un mosaico colocado manualmente. En el interior, las habitaciones eran oscuras e inconexas y además, las propiedades vecinas a uno y otro lado, bloqueaban el sol. Sin embargo, esos espacios tenían detalles que también merecían ser conservados, siempre y cuando su equipo se empleara a fondo. Cuando Penneman llegó a la fachada trasera, imaginó una renovación que respetara mejor lo que había antes. "Queríamos resaltar los elementos originales y deshacernos de la decoración añadida que no tenía sentido con la historia arquitectónica", dice.
Nuevas instalaciones y mesura cromática
El equipo instaló sistemas eléctricos y de fontanería nuevos, y la distribución se modificó ligeramente para dar la ilusión de más espacio. No se trataba de una casa de concepto abierto, pero, en nombre de la modernidad, desplazaron paredes en la entrada y entre un dormitorio y un cuarto de baño. Al mismo tiempo, se restauró el acero de la puerta principal y el terrazo. Se reparó el suelo de la cocina y también la repisa de mármol de Carrara del salón. También se prestó atención a muebles que aligeraran las superficies y dieran mayor sensación de amplitud. En el comedor, por ejemplo, donde antes se encontraba un pesado armario, flota un estante ligero que despeja visualmente. En resumen, Penneman se aseguró de que el telón de fondo que construyó para los cuatro dormitorios, dos baños y un total de 300 m2, se sintiera sin fisuras. "Normalmente utilizamos mucho color en nuestros proyectos", dice. "Pero los propietarios querían una paleta neutra en las paredes".
Antigüedades, diseño ‘vintage’ y funcionalidad
Gracias a la combinación de paredes blancas y del suelo de parqué de roble macizo, Penneman encontró una solución para el color que resultaba totalmente distintiva. Se asoció con Studio Cøllected, con base en París, para seleccionar obras de arte y mobiliario de distintas épocas y lugares, convirtiendo cada habitación en una especie de galería. "El arte seleccionado es una mezcla de artistas consagrados y emergentes, así como de diseño vintage y antigüedades", explica. Después de pasar nueve meses trabajando en un nuevo capítulo para este entorno familiar, Penneman por fin entregó a sus clientes un hogar perfecto para los cafés matutinos y las reuniones nocturnas. "Fuimos capaces de equilibrar la estética con la accesibilidad y la comodidad, pero con un toque distintivo", dice.
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Artículo publicado originalmente en AD Estados Unidos













