¿Por qué se vende un plátano por más de 5 millones? Según esta comisaria, “el público se acerca al arte contemporáneo para reírse o hacerse la foto”

¿Qué hay detrás del “eso lo podría haber hecho mi hijo”? ¿Por qué ahora todo se tilda de conceptual? De eso y más habla el nuevo libro de Laura Revuelta. Charlamos con ella.
obra de arte contemporneo pltano amarillo pegado a la pared con una cinta adhesiva
La obra Comedian, del artista italiano Maurizio Cattelan revolucionó la feria Art Basel en Miami en el año 2019.© Kena Betancur / AFP

El arte contemporáneo, según la comisaria Laura Revuelta

Arte parece, plátano es. Este título que huele a infancia encierra no solo una divertida paradoja (alude a la famosa fruta que el artista Maurizio Cattelan pegó a la pared y vendió por un total de 6,2 millones de euros), sino también el que probablemente sea el ensayo en español más relevante para entender el arte actual. Lo escribe, con tono vigoroso, analítico y no exento de humor, la periodista, comisaria y crítica de arte Laura Revuelta, hilándolo a partir de la disección de 21 hitos que explican el mercado del arte en lo que llevamos de siglo. Hablamos con ella.

‘AD’: ¿Qué no sabe y debería saber el gran público sobre el arte contemporáneo?

L. R.: El público, en general, sabe bastante poco... como no sean los grandes nombres del siglo pasado, los 'artistas etiqueta' a los que se les ubica poco más que por el nombre y ni siquiera se les sabe contextualizar. El público se acerca al arte contemporáneo en la mayoría de las ocasiones para reírse de él o para hacerse una foto que luego subir a redes sociales. Y todo ello sin mucho conocimiento de causa; sin saber las circunstancias o el porqué de lo que ha hecho ese artista en cuestión y ejercer así una crítica razonada.

La culpa de esto no la tiene la gene, sino que intervienen muchos factores en este desconocimiento: desde los medios de comunicación y su manera de contar y explicar el arte hasta los propios agentes que forman parte del arte contemporáneo, que han optado por encerrarse en su mundo y no buscar complicidades con el público ni hacerse entender. Hablo de un público muy generalista y mayoritario, porque, lógicamente, también existen excepciones.

Arte parece pltano es

Arte parece, plátano es (Taurus, 2025)

Me gustaría ser optimista, pero me temo que el arte sigue muy encerrado en sí mismo. Lo que debería saber el público es que el arte, desde la segunda mitad del siglo XX, está muy implicado con la sociedad y sus reivindicaciones. Por tanto, se da la paradoja de que cuanto más comprometido es el arte con su tiempo, más se aleja la sociedad de él por abusar de un cierto cripticismo, de vivir encerrado en su burbuja.

‘AD’: De todos modos ¿para qué dirías que sirve realmente saber de arte?

L. R.: Fundamentalmente, para conocer tu tiempo: cuáles son las pautas estéticas y éticas de la época en la que vives. Luego, te podrá gustar o no gustar, lo podrás aceptar o no aceptar, pero para tomar esa decisión primero debes saber, intentar entender qué hacen los creadores. Cada época tiene su discurso artístico y sin esa concatenación temporal no se habría escrito la Historia del Arte. Para mí, nada hay más satisfactorio que vivir e intentar entender el arte de mi época porque me hace pensar y me permite entender mejor el momento en el que vivimos.

Algo que no acepto es lo que yo llamaría el arte vintage, el que copia por copiar códigos de tiempos pasados. Cada momento de la historia tiene sus discursos artísticos, arquitectónicos, etc., que casi siempre han sufrido incomprensión y pese a ello, ahí están. Si no hubiera sucedido así, tal vez seguiríamos viviendo en una cueva y decorando sus paredes con pintura rupestre.

Antes de llenar titulares en 2019 con su obra Comedian que consistía en una banana pegada a una de las paredes de la...

Antes de llenar titulares en 2019 con su obra Comedian, que consistía en una banana pegada a una de las paredes de la feria Art Basel de Miami, el italiano Maurizo Cattelan llamó la atención en 2016 con el inodoro de 18 kilates America. Tres años después, fue robado, y se cree que destrozado (lo que buscaban los ladrones era, en realidad, su oro). Su réplica, creada también por el artista, se vendió el año pasado por 12,1 millones de euros.

© WILLIAM EDWARDS/AFP via Getty Images
‘AD’: Mencionas en el libro que el 80 % del mercado del arte se concentra en manos de solo cuatro galerías. ¿Es una situación nueva o siempre ha sido así?

L. R.: No es una situación nueva, pero puede que nunca antes hayan sido tan poderosa como ahora. Dentro del mercado del arte hay muchos mundos, muchos niveles de mercado y muchos tipos de galerías que se dirigen a otras muchas clases de públicos y coleccionistas. Por ejemplo, ARCO es una feria pensada para el nivel de coleccionismo y galerismo que hay en España y, sobre todo, para fomentar el coleccionismo, que es lo más importante. Lo que ocurre es que esa preponderancia de las grandes desvirtúa la realidad del mercado para el público general. Es decir, que lleva a pensar a mucha gente normal que una galería es un lugar inaccesible, en el que solo pueden comprar los muy ricos y poderosos.

Recoges que Hirst decía que su mayor triunfo había sido ver su nombre en el crucigrama de un periódico. ¿Qué hace falta para que un artista actual entre en el acervo cultural pop? De los nombres que ahora suenan, ¿cuál crees que lo conseguirá, si es que lo logrará alguno?

L. R.: Hirst es muy listo. Yo diría que es uno de los artistas más listos que ha dado el arte de las últimas décadas. Que sea listo no quita que sea también un gran artista. Lo que pasa con él es que sabe jugar muy bien a la provocación, ya sea a través de la palabra o de sus obras. Cuando asegura eso en una entrevista, sin duda, está dando un titular que parece frívolo pero que encierra una gran verdad y una gran boutade a la vez. Él habla de ver su nombre en un crucigrama cuando las redes sociales ni existían. Hoy, el poder está en ser un fenómeno en redes sociales, en tener miles de seguidores y que tu obra se convierta en un eco viral. Tal es el caso de Yayoi Kusama, que no es una artista joven, tiene casi 100 años, pero que arrasa en la cultura pop.

mujer en silla de ruedas junto a una escultura

Las redes sociales han encumbrado a la fama en los últimos años a Yayoi Kusama, artista cuyas exposiciones registran cientos de miles de visitas y generan una euforia difícil de superar en el mundillo. Sobre ello, escribe Revuelta en su libro: “Genera fascinación entre un público deseoso de experiencias fáciles […] para que el show continúe sin excesiva autocrítica. La mezcla de una biografía novelesca y de un arte cuya hipnótica simplicidad resulta perfecta para este mundo que las más de las veces parece idiota”.

© Andrew Toth / Getty Images
Parece que el arte que más da que hablar es, sobre todo, el capaz de epatar. ¿Seguirá esto siendo así en los próximos años?

L. R.: Seguirá siendo así porque lo más fácil es escandalizar, provocar, llamar la atención… Así ha sido siempre y así lo seguirá siendo, más aún con el efecto de las redes sociales y lo que venga a partir de ahora. No es que haya tendencias o modas en la forma de hacer esto, sino que la mente de la sociedad sea más o menos estrecha en sus miras. Y ahora vivimos tiempos un poco estrechos de miras y, por tanto, es susceptible de epatar toda clase de arte que trate sobre el género, por ejemplo, o cualquier otro asunto controvertido que atañe a la sociedad contemporánea. De todas maneras, quiero dejar claro que el hecho de que una obra o artista jueguen a epatar no quiere significar que sean malas obras y malos artistas.

marcel duchamp arte exhibición ready made moma nueva york vanguardia

El inodoro de Marcel Duchamp al que le debemos el desarrollo de ‘lo conceptual’ se expone este año en el MOMA.

© Cortesía del MoMA
En ‘Arte parece, plátano es’ haces un recorrido por las claves del mercado del arte en los últimos años. En tu caso, ¿qué momento o evento artístico de los últimos cien años te parece el más interesante?

L. R.: ¡Qué difícil pregunta! No hay solo uno, pero quizá se puedan resumir en un solo concepto: vanguardia. Todos aquellos eventos que hayan generado vanguardia, avance, en el fondo y en la forma de la creación, son capitales. No se me ocurre uno, sino muchos... No obstante, la tecnología y sus avances y revoluciones han sido fundamentales en el arte y sus desarrollos, y creo que la inteligencia artificial, la IA, es y va a ser un punto de inflexión importante para lo bueno y lo malo.

El mundo del arte maneja cifras asombrosas. ¿Crees que seguirá siendo un valor seguro en el que invertir en los próximos años?

L. R.: Sin duda, aunque los tiempos que vivimos sean bien inciertos. El mercado del arte ha vivido y mil y una crisis y de todas ha salido fortalecido: como valor seguro, tiene vida para rato.