El artista español que ha invadido a los Alba en su propia casa: el Palacio de Liria como nunca lo has visto

La Fundación Casa De Alba invita al artista José María Sicilia a adentrarse en los salones del Palacio de Liria. La muestra ‘Noches y días’ establece conexiones entre la histórica mansión y la obra del consolidado artista español.
Jose María Sicilia posa junto a los duques de Huscar
Los duques de Huéscar, Fernando Fitz-James Stuart y Sofía Palazuelo (vestida por Garaizabal Studio), posan junto a Sicilia frente a su obra Reina de la noche alba (2025 - 2026), situada en el salón de baile.© Ángela Suárez, asistente de fotografía: Andrés Cerezales

El Palacio de Liria como nunca lo has visto: Jose María Sicilia presenta Noches y Días

Más de tres siglos de historia en la Casa De Alba preceden a los albores del Palacio de Liria. Ventura Rodríguez lo culminó en 1785, un año crucial para la familia —que hoy continúa viviendo en el inmueble de uso privado más grande de Madrid—, por ser el comienzo de esta especie de milhojas histórico que atesora las energías acumuladas por tantos moradores e invitados de toda índole 241 años después.

Sicilia referente del arte contemporneo español y muy vinculado a la renovación de la pintura en los años 80 monta tres...

Sicilia, referente del arte contemporáneo español y muy vinculado a la renovación de la pintura en los años 80, monta tres obras de su serie El canto del niño en la oscuridad (2022 - actualidad). En su trabajo se solapan impresiones, pintura, fotografía y formas escultóricas de extrema delicadeza.

Una historia de linajes

Antonio Machado se refería a estos amasijos energéticos que contienen los edificios centenarios plagados de arte como “recintos de la historia del espíritu, del pasado espiritual”; un pensamiento muy en la línea de José María Sicilia, el primer artista contemporáneo español que acoge el complejo. Liria no es solo un palacio; es un dispositivo de representación histórica. Es un espacio donde el poder se ha construido visualmente a través de retratos genealógicos, decoración heredada, escenificación del linaje, superposición de siglos. Mi trabajo últimamente opera sobre eso y así lo podréis ver en Noches y días: la representación y sus mecanismos”.

Salón del Palacio de Liria intevenido por Jos María Sicilia

Reina de la noche alba (2025-2026), situada en el salón de Amores de los Dioses del Palacio de Liria y que forma parte de su exposición Noches y días, abierta hasta el 31 de mayo.

El espejo como ruptura

Esta superposición de capas poéticas de la memoria es la que trae a Liria a base de grandes biombos que mezclan fotografías y objetos japoneses, indios y europeos, mariposas, libros de autores varios (entre los que se encuentran Kipling o Defoe); todo esto se añade al arsenal que contienen los salones del palacio, reflejados en los espejos de Sicilia que los convierte en ventana y umbral a su mundo propio: “El espejo introduce ruptura, multiplicación, contaminación de épocas y desjerarquización visual", apunta. “Mi obra convierte el espacio en un pliegue formado por el siglo XIX + siglo XX + presente del espectador + aparato tecnológico. Esto no es una intervención decorativa, es una operación sobre el tiempo”.

Salón del Palacio de Liria intervenido por Jos María Sicilia

Detalle de Reina de la noche alba, parte de la exposición Noches y días (hasta el 31 de mayo).

Un compromiso que mira al futuro

AD irrumpe en el montaje de estos artefactos reflectantes que auguran récord de selfies hasta el 31 de mayo de esas legiones de visitantes que ya batieron marcas numéricas con Flamboyant, de Joana Vasconcelos. Los duques de Huéscar, que asisten al desembarco de las obras en su casa, verbalizan un compromiso real con la exposición, —no solo institucional sino también personal y el de la Fundación Casa De Alba— por expandir las posibilidades del formato expositivo dentro de su buque insignia: “Es lo normal aquí, mi familia lo ha hecho siempre y nosotros continuaremos por esta línea. Igual que mis antepasados apoyaron a los grandes maestros, Sofía y yo haremos lo propio en nuestra era”, comenta Fernando Fitz-James Stuart; Sofía Palazuelo apostilla: “Además, es una nueva forma de ver Liria, con sus salones reflejados en esta obra. Los que conocen el palacio quedan sorprendidos y los nuevos visitantes viven una experiencia artística totalmente distinta que puede atraer a públicos afines al arte contemporáneo”.

Jos María Sicilia en el Palacio de Liria

José María Sicilia baja la escalera principal del palacio y posa junto a una escultura de Antonio Solá.

En la biblioteca detalle de una de las obras de la serie El canto del niño en la oscuridad.

En la biblioteca, detalle de una de las obras de la serie El canto del niño en la oscuridad.

Una imagen simbólica

Han sido intervenidos la biblioteca, el salón de baile, el salón de los Amores de los Dioses, el salón Estuardo y el salón del Gran Duque; pero junto al artista y Rumba (su perrita dachshund), los duques posan para AD en los salones de Eugenia de Montijo, tía de los Alba, que murió y aportó a este hogar vivo, no solo las piezas de su colección, sino esa valiosa aura energética que se masca entre sus paredes enteladas y que es el mejor ejemplo de lo que Sicilia quería conseguir con esta muestra de arte y densidad histórica. “En este salón hay una foto profundamente simbólica de la última emperatriz de los franceses. Aparece en el jardín del Palacio de Liria con gafas oscuras, junto al oftalmólogo Ignacio Barraquer, quien la había operado de los ojos. Poco después moriría allí, en 1920", explica el artista.

“Esta escena concentra varios niveles de lectura: la mujer que encarnó el esplendor del Segundo Imperio, la estética de la visibilidad, del brillo, del espejo, aparece ahora protegida de la luz, recién intervenida en los órganos de la visión y a punto de morir. Hay algo casi órfico en esa imagen: la emperatriz que representó el apogeo de la escenificación imperial termina en un espacio cargado de retratos, espejos e historia, pero con la mirada cubierta. Sus gafas oscuras introducen una paradoja y al proteger su vista, también se la niegan. Es un gesto involuntariamente moderno, cuando el poder ya no mira; se retira de la luz. Aquí en este salón tenemos el ver, el espejo y la muerte. El espejo es tránsito, la mirada como riesgo y la visión como pérdida”.

Eugenia de Montijo y el Doctor Barraquer

Eugenia de Montijo y el doctor Barraquer, una fotografía icónica que puede verse en el palacio.

© Cortesía de la Fundación Barraquer

"En el Segundo Imperio, el espejo multiplicaba la presencia, el poder y la identidad. En Cocteau, el espejo conduce a la muerte y en Liria, la emperatriz operada, con gafas oscuras, parece situada entre ambos mundos. Como si la mirada hubiera dejado de ser afirmación y se hubiera vuelto fragilidad”, concluye Sicilia.

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