Casas modernas: una cabaña junto al lago de 38 m2 se convierte en el perfecto encuentro entre tradición y vanguardia
¿Pueden las casas modernas de hoy estrechar lazos con la arquitectura del siglo XX? la respuesta es sí y el mejor ejemplo es esta cabaña con techos de paja entre pinos, hayas y robles, junto a un lago muy cerca del Báltico, al norte de Europa. Porque, definitivamente, hay vida más allá de las paradisíacas playas del Mediterráneo o las increíbles olas del Atlántico.
La casa se llama Dr. Funk, que fue quien la construyó hace unos 60 años y tiene apenas 38 m2. Tras varias décadas de uso intensivo, sus nietos acudieron al estudio alemán Keßler Plescher Architekten para reformarla. Su deseo: espacio libre y flexible, tanto como fuera posible.
Más de medio siglo de vida y 38 m2 bien aprovechados
Para aprovechar al máximo el espacio limitado, los arquitectos decidieron disolver en gran medida la planta original y convertirla en una zona de estar y comedor de concepto abierto. Solo el dormitorio conservó su antiguo lugar.
Una escalera extraíble conduce al ático de la casa, donde se creó espacio para cuatro camas más, pese a tener los techos inclinados. De la distribución original solo se conservó la estructura portante y, por supuesto, el clásico tejado de paja.
Detalles que solo mejoran lo presente
Para dar cabida a todas las comodidades funcionales como la cocina, el baño y espacio suficiente de almacenamiento en la planta baja –sin sacrificar, además, mucho espacio libre–, los arquitectos diseñaron ingeniosos muebles empotrados hechos de paneles de madera de abeto que se extienden a lo largo de las paredes exteriores. El primer sistema de armarios de la entrada tiene espacio para colocar zapatos, abrigos, chubasqueros… Pero no solo eso: tras su pared de armarios, que va de suelo a techo, también oculta una ducha y un inodoro, que se integraron discretamente en la planta.
Al mueble empotrado le sigue la cocina, que a su vez se funde en un banco que abarca toda la habitación. Enormes ventanales ofrecen vistas al lago y garantizan suficiente luz natural. Un poco como el Tetris, salvo que los componentes están dispuestos a lo largo de las paredes exteriores y no forman una superficie cerrada sino que, por el contrario, proporcionan espacio libre.
Un juego de dimensiones y colores
El verde menta claro de las paredes, los marcos de las ventanas y el techo crean amplitud visual, mientras que los muebles y accesorios hechos a medida en amarillo neón brillante contrastan con los sencillos elementos de abeto. En el suelo se colocaron baldosas de color marrón rojizo y rosa en forma de damero, giradas 45 grados con respecto a la habitación. Esta inusual disposición no solo crea espacio, sino que aporta movimiento y cierta ligereza visual a la estancia.
Solo el dormitorio de la planta baja se sale un poco de lo común. Pintado en verde oscuro, casi negro, se separa de la sala principal abierta y se entra en un refugio tranquilo y sin interrupciones, que viene bien visitar cuando hay mucho alboroto.
Estamos ante una de esas casas modernas que ha sido reformar respetando sus elementos originales; el resultado es una encantadora casa de ocio que no pierde esa conexión con su pasado.
Artículo original publicado en AD Alemania
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