Impresión 3D: ¿es la solución a la crisis de la vivienda?
“La libertad formal de la impresión 3D con hormigón crea un mundo nuevo de posibilidades”, dice Pieter Bakker, de la firma de morteros Weber (Saint Gobain) y al frente del proyecto de las primeras casas habitadas impresas en hormigón 3D. La sede de la compañía se encuentra en Eindhoven, Países Bajos; una ciudad de pasado industrial, marcado, en gran parte, por la fábrica de Philips. La Design Academy Eindhoven también cuenta con gran reconocimiento internacional, de ahí que no sea de extrañar que aquí la innovación y el diseño vayan siempre juntos de la mano.
“Fabricamos las piezas que dan forma a las casas 3D. Si queremos un muro de hormigón de 1 centímetro de grosor, introducimos el dato en el programa de corte y este, a su vez, genera un código para el robot. Le damos al ‘play’. Y listo”, cuenta Bakker, informando que llevan trabajando en este proyecto desde 2015 y señalando el enorme robot de 30 metros que en hora y media terminará un muro de 1,5 m de alto y 4 de largo. Esta es la fábrica de producción de elementos impresos en 3D más importante de Europa. Aquí siempre hay una humedad del 80 %, la necesaria para que la receta del mortero que están utilizando pueda dar forma a los muros y, luego, seque antes de su posterior traslado. La primera casa impresa en hormigón 3D, que visitaremos al salir de la nave, tardó 120 horas en imprimirse. Elementos de 4 metros que luego se ensamblaron in situ.
94 m2, eficiente y rodeada de naturaleza
La vivienda está a las afueras de Eindhoven; tiene 94 metros cuadrados de superficie e incluye una sala de estar y dos dormitorios. Con formas redondeadas deja claro que la idea de que con el hormigón solo podemos aspirar a bloques brutales ha quedado muy atrás. Gracias a un aislamiento extra grueso y una conexión a la red de calefacción, las casas 3D son confortables y eficientes. Rodeada de zonas verdes, en un área residencial y con canales y carriles para bicicleta, el lugar no puede ser más bucólico. La casa destaca y reluce entre el resto de viviendas de ladrillo.
“Los propietarios dicen que la sonoridad de la casa les gusta mucho y que es muy confortable; la apariencia fría nada tiene que ver con lo que se ve y siente por dentro”, explica Pieter Bakker, añadiendo que cuando salió al mercado al precio de 600 mil euros había más de 50 familias interesadas.
Hormigón impreso en 3D: el futuro
Tradicionalmente, vertimos el hormigón en moldes metálicos o de madera, y terminamos usando mucho más de lo necesario. Una de las grandes ventajas es que la impresora vierte hormigón solo donde es necesario constructivamente, sin sobrecargar los cimientos y sin desperdiciar materiales, por tanto, es más eficiente y sostenible
“Nuestro objetivo es crear un mercado, crear demanda. Estamos aprendiendo todos los días sobre una técnica que es relativamente nueva. Estamos investigando sobre la receta adecuada para el mortero, para que el secado sea más rápido y para que podamos imprimir in situ y ahorrar el coste de transportar las piezas hasta el terreno. También buscamos hacer muros cada vez más finos”, explica el ingeniero especializado.
“Llego tarde; estoy terminando de imprimir mi nueva casa”
“Sí; una única persona podría imprimir una casa; de hecho, es toda la mano de obra especializada que necesitas, ¡a diferencia de una casa de ladrillo!”, confirma el ingeniero. ¿Pero de cuánto es la inversión que hay que hacer para tener este sistema? “Digamos que aproximadamente medio millón, un poco más”, dice, indicando que en un par de años será un negocio más rentable y con más beneficios. Será habitual en el futuro tener una casa de hormigón impreso. Pero eso no significará el fin de las casas de ladrillo. “Ambas opciones convivirán en el mercado”, vaticina Bakker.
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