50 años de arquitectura moderna en Burgos: así es El Soto, un icono racionalista diseñado por Juan Ignacio Sendín
Diseñado con esa libertad poco habitual en encargos institucionales, el edificio se concibió como un homenaje sobrio a la arquitectura del Movimiento Moderno. Cubiertas planas, estructura vista, materiales sencillos —hormigón, ladrillo y madera— y una modulación clara definen una construcción de planta baja, fragmentada y escalonada, que se adapta suavemente al terreno.
Sendín explica que su intención no fue hacer un edificio protagonista, sino “uno que se integrara en el paisaje”, y para ello evitó los tejados convencionales a varias aguas, muy comunes entonces en clubes sociales, optando por una estructura horizontal que dialogara con la vegetación existente y con las zonas ajardinadas proyectadas a su alrededor.
Una identidad propia, casi artesanal
La ejecución fue igualmente singular. Toda la estructura se construyó directamente a pie de obra, sin prefabricados externos. “Las cubiertas, los pilares, los elementos de hormigón… todo lo hicimos allí mismo. Eso le dio al edificio una identidad propia, casi artesanal, y ha contribuido a que envejezca con tanta dignidad”, señala Sendín. El resultado es un conjunto que ha resistido el paso del tiempo con notable coherencia formal y material.
En 1990, el arquitecto fue convocado de nuevo para abordar una ampliación que respondiera a las nuevas necesidades del club, manteniendo su arquitectura moderna. La sala de juegos se había quedado pequeña, y era una de las actividades más demandadas durante el invierno. La solución fue añadir cerca de 100 metros cuadrados respetando escrupulosamente el diseño original. “Quisimos que la ampliación no se notara, que mantuviera la continuidad del proyecto. Y creo que lo conseguimos”, afirma el arquitecto de un edificio que impacta por su materialidad y estilo único.
50 años después, sigue muy vivo
Hoy, medio siglo después de su construcción, el edificio de arquitectura moderna no solo sigue funcional, sino sorprendentemente actual. Su reciente inclusión en el catálogo de la Fundación Docomomo Ibérico® como ejemplo destacado del Movimiento Moderno en España reconoce su valor arquitectónico y confirma la vigencia de una obra que, desde su inicio, aspiró a ser útil, serena y duradera. “Estoy especialmente satisfecho con el juego de cubiertas y la estructura vista. Desde el principio tuve claro que quería una fachada distinta, alejada de lo convencional”, concluye su autor.
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