El comisario de arte más famoso del mundo y el mejor artista joven, mano a mano, ante el Pabellón de los Hexágonos

Juntos, Hans Ulrich Obrist y Pol Taburet escriben en Madrid una página en la historia de la curaduría artística, recuperando para el arte un edificio de culto de la arquitectura moderna. Descubre su entrevista para AD.
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@ Ángela Suárez / Realización: Ana Rojas

El comisario de arte más famoso del mundo y el mejor artista joven, mano a mano, ante el Pabellón de los Hexágonos, en una exposición organizada por la Fundación Sandretto Re Rebaudengo Madrid

El edificio se ofrece de golpe ante el visitante como una serpiente. Reptando sobre el terreno de la Casa de Campo, zona verde de 1.500 hectáreas al oeste de Madrid, con su piel de vidrio y ladrillo visto, en sus entrañas una estructura modular de pilares con forma de paraguas invertidos delimita el espacio, integrándose en el paisaje de pinos y tierra arenosa de forma sosegada. Por fin restaurado, tras décadas en estado de ruina, el Pabellón de los Hexágonos, del año 1958, es una obra maestra de la arquitectura moderna.

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Vista exterior del Pabellón de los Hexágonos, de José Antonio Corrales y Ramón Vázquez Molezún; el edificio ganó el primer premio de la Exposición Universal de Bruselas, en 1958.@ Ángela Suárez / Realización: Ana Rojas

Hans Ulrich Obrist y Pol Taburet: un encuentro extraordinario

“Supe de la existencia de este edificio hace 25 años, en una conversación con José Antonio Corrales (coautor del pabellón junto a Ramón Vázquez Molez��n, ambos ya fallecidos). Nunca pensé que lo vería con mis propios ojos”, revela en Madrid a AD Hans Ulrich Obrist, director artístico de las Serpentine Galleries de Londres —apodado “el curador que nunca duerme”— y nombre que ha encabezado varias veces la lista de las figuras más poderosas del arte mundial en la prestigiosa revista ArtReview.

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“Hice mi primera exposición en la cocina de mi casa con 23 años”, cuenta el curador de arte Hans Ulrich Obrist.@ Ángela Suárez/ Realización: Ana Rojas

“Es interesante ver cómo los arquitectos tienen una libertad con los pabellones que no tienen necesariamente con los grandes edificios. Hay una experimentación sin fin en ellos”, dice quien sabe unas cuantas cosas de pabellones —cada año, y ya van 24, la Serpentine Gallery selecciona a un equipo de arquitectos para diseñar uno en los jardines de Hyde Park.

Interesado desde siempre en el diálogo que se establece entre el arte y los espacios (“Hice mi primera exposición en la cocina de mi casa con 23 años”), de la lectura de sus libros y ensayos uno comprende que lo que verdaderamente mueve a este suizo de 56 años es una verdad reveladora: las historias personales acaban siendo esenciales en el arte.

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Con 27 años, Pol Taburet vive su mejor momento como artista. Esta es su primera exposición en Madrid.@ Ángela Suárez/ Realización: Ana Rojas

Mejor artista joven: “Por Goya, me he quitado el miedo a que mi obra resulte violenta”

Sin ir más lejos, en la obra de Pol Taburet, joven artista francés de 27 años, la presencia de su abuela, de origen caribeño e imbuida en la cosmología vudú, es tangible constantemente. También en los diez impresionantes óleos oscuros y oníricos que ha creado para la muestra que inaugura la reapertura al público del espacio de Corrales y Vázquez Molezún, en una muestra curada por Obrist que es lo mejor que le ha pasado a la ciudad en mucho tiempo. Titulada Oh, si os pudiera escuchar / Oh, If I Only Could Listen, se trata de la quinta exposición del programa de exposiciones y actividades de la Fundación Sandretto Re Rebaudengo en la capital.

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Vista general de la exposición, donde se puede ver la estructura modular e innovadora del edificio. Para los más curiosos, además de esta muestra en Casa de Campo, la Imprenta Municipal-Artes del Libro presenta el trabajo de Taburet pero en el ámbito de la litografía.@ Ángela Suárez/ Realización: Ana Rojas

“La forma tan especial de entrar en este edificio, que no tiene estancias y es un todo ante la mirada, dictó la manera en la que quería pintar. Estos óleos son una serie narrativa con un aire de espectáculo religioso, porque el lugar recuerda a una iglesia”, cuenta un reflexivo Pol Taburet, visiblemente emocionado por haber podido visitar el Museo del Prado una y otra vez durante su estancia en Madrid de tres semanas para este proyecto.

Alejado de los colores primarios que definían sus obras (“Gracias a Goya me he quitado el miedo a que mi pintura resulte violenta. En su serie de las pinturas negras, nada está hecho para que te guste: es un sentimiento duro, profundo, como una experiencia real de la pintura”), Taburet dibuja figuras planas y desconcertantes, sin rostro, con gorros picudos que recuerdan a los capirotes de los penitentes y que no buscan la complicidad del espectador. “Sí, le ignoran. Cuando entras en el espacio, no eres bien recibido por la pintura”, apostilla.

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El montaje expositivo de la muestra de Hans y Pol ha sido diseñado por Marcos Corrales, hijo de José Antonio Corrales, arquitecto del edificio.@ Ángela Suárez/ Realización: Ana Rojas

Una exposición donde los cuadros flotan (y el edificio redime al visitante)

La personalísima pintura de Taburet, con claras influencias de Francis Baconotro artista que también acabó pereciendo ante la grandeza del Prado-barra-Goya—, o los cómics de Robert Crumb, siempre estuvo en el radar de Ulrich, el curador con el que todos los artistas jóvenes quieren trabajar. Solo lo consiguen aquellos capaces de construir mundos paralelos con su obra.

“En la primera visita al edificio, Pol pensó que quería que los cuadros colgaran de los pilares, que parecieran flotar en el espacio. A menudo, cuando haces una muestra, tienes que inventar el elemento de exposición; aquí, solo tuvimos que usar lo que había”, revela el suizo, que dejó plena libertad al artista y que ya tenía experiencia trabajando en edificios donde el exterior y el interior se funden y confunden, por su seminal proyecto curatorial para la Casa de Vidrio, São Paulo, de Lina Bo Bardi, en 2013.

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El Pabellón de los Hexágonos ganó el primer premio de la Exposición Universal de Bruselas, en 1958. En 2025 esta joya de la arquitectura se ha restaurado y recuperado para la ciudad.@ Ángela Suárez/ Realización: Ana Rojas

¿Cuál es el papel del arte en 2025?

“Necesitamos el arte más que nunca; es muy importante que los artistas puedan mostrarnos mundos diferentes”, dice Ulrich Obrist. "La pregunta que yo me hago siempre es cómo puedo ser útil. Y eso puede ser muchas cosas diferentes. Puede ser encontrar contextos de exposición inesperados que sean estimulantes para los artistas. O trabajar con artistas emergentes. También, en esta era digital hay mucha amnesia, así que creo que también debemos protestar contra el olvido, centrándome en artistas que no tienen la visibilidad que merecen”, explica el autor del libro y manual de supervivencia para estudiantes de arte, Ways of Curating [maneras de curar] (2014).

“No hay que esperar a que nos ofrezcan ser curadores de un museo; el mundo está lleno de grandes oportunidades. Solo tenemos que salir y convencer a la gente”, explica, recordando también el caso del artista británico Jeremy Deller, que siendo adolescente montó una exposición en casa de sus padres mientras estaban de vacaciones. Ahora, le ha tocado el turno al Pabellón de los Hexágonos, en otro ejemplo más de que arquitectura y arte, sí, son las herramientas para construir esos mundo paralelos.

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