El exclusivo condominio en Coral Gables, en Miami, goza de la extensa vegetación de grandes árboles y atmósfera tropical. La casa de la coach de nutrición y fitness Sascha Barboza—más conocida en redes como Sascha Fitness— tiene la suerte de quedar en la esquina y por lo tanto abrirse a esa sensación de bosque húmedo y verde. Existe mucho espacio exterior y las vistas interiores de casi todos los ambientes lo recuerdan.
La interiorista colombiana Marcela Cure Studio, AD100 2026, fue llamada cuando el proyecto estaba ya en obra y los acabados definidos. Sin embargo, tuvo la oportunidad de intervenir la cocina, añadiendo un mesón y un panel en mármol Calacatta extra gold, con el que marcó el precedente de la casa: texturas y vetas inesperadas, colores cálidos y elegancia sin miedo a tener presencia e identidad.
Basta una mirada a las redes de Sascha para encontrar una familia joven, con tres hijas pequeñas y un estilo de vida activo y moderno. Además, la pareja es muy familiar: suelen pasar mucho tiempo juntos, y ser anfitriones de amigos y familia extendida. Su residencia debía reflejar sus dinámicas internas y acomodar los espacios, no solo en el área social, sino en las zonas de piscina, terraza y golf. Por otro lado, los dormitorios cobraron gran importancia. Como explicó Marcela Cure, el diseño tenía que pensar en el mayor confort funcional y visual de una familia que disfruta mucho de su hogar.
El reflejo de una familia
“El proceso de diseño fue una experiencia increíble”, aseguró la propia Sascha. “La visión y el buen gusto de Marcela hicieron que todo fluya, y que pudiéramos disfrutar del proceso sin abrumarnos. Además, logramos integrar nuestras ideas con su experiencia”. La influencer confía en su criterio estético y sabe lo que le gusta y lo que no, pero necesitaba una mirada profesional y un resultado integrado y coherente. “Siento que hemos creado juntos un espacio que realmente se siente como un reflejo de nuestra familia y nuestro estilo”, agregó Sascha.
“Por el lugar donde se ubica, era muy importante tener en cuenta la presencia de la naturaleza para determinar la sensación general de la casa”, expresó la interiorista y diseñadora colombiana. Así, una parte clave del proyecto fue integrar el entorno natural a la experiencia espacial. Esto se logró a través de sutilezas, como el cuadro en gran formato del artista barranquillero Álvaro Barrios, adquirido con la asesoría de Cure, que incluye palmas y recoge los colores tropicales que se inyectaron en los ambientes. También se consiguió por contraste, a través del equilibrio, pues grandes ventanales verticales de vidrio envuelven la sala, el comedor y el bar, de modo que Marcela Cure vio importante crear un librero imponente en madera natural y con luces interiores cálidas, para contrarrestar la transparencia, centrar a los habitantes en el corazón de la morada y hacerla más acogedora.
La carpintería en madera fue trabajada por el despacho de la diseñadora colombiana. Una de las piezas destacadas fue el bar, pensado para “complementar la elegancia que le quería impregnar al proyecto”, acotó Cure. La presencia de verde y de madera pedían otra textura, así que el bar tiene bronce envejecido, que le da peso y profundidad. Es también una sorpresa, ya que cuando el mueble está cerrado, la superficie se ve limpia y lisa, y al abrirse despliega los matices de tonos y temperaturas.
El punto de encuentro
El segundo concepto esencial de este proyecto era lograr “una fusión de culturas que dialogan entre sí a través del diseño”. Para Marcela, esta intención se refleja en un lujo curado con precisión. La selección de piezas incluye luminarias escultóricas de Trueing Studio (se pidieron específicamente en un color ámbar), Apparatus y Studio Haos, mientras que el mobiliario reúne el trabajo de diseñadores internacionales y latinoamericanos como Juliana Vasconcellos, CC Tapis, B&B Italia y Pierre Augustin Rose. Las bancas del bar son de la neoyorquina Anna Karlin, quien los tenía comercialmente solo como stools, pero se encargó de hacerlos en una dimensión especial para esta vivienda.
En el comedor, la mesa diseñada por la propia Cure y fabricada por la firma Arca expresa mucho de lo que se requería para el proyecto: el tablero en piedra natural Breccia Aurora reúne todas las tonalidades convocadas, desde la gama en tierra, pasando por verdes y hasta un tono de rojo; es un material cálido y tranquilo a la vez. La interiorista quería que se viera como una sola pieza, así que el tablero grueso y las dos bases fueron trabajados de igual manera, con un tallado irregular. Junto con el arte de Álvaro Barrios y las sillas verde oliva, se enfatiza un cierto aire setentero y retro que a Marcela Cure le interesaba incluir en sus espacios, para hacerlos atemporales y añadir más capas de diseño.
“Nuestra casa se ha convertido en el punto de encuentro”, aseguró Sascha, con una sonrisa. “Las cenas, las reuniones, las noches de películas, los playdates de mis hijas: todo pasa en este espacio, que es un ambiente donde todo el que viene se siente cómodo”.
Hogar con personalidad
El sello más personal del proyecto se encuentra en los dormitorios, “concebidos para reflejar la identidad de cada integrante de la familia”. La habitación principal tiene un gran ventanal con vista frondosa; el diseño quiso agregar una sensación de recogimiento al vestir paredes y techo con una pintura texturizada en marrón grisáceo y cortinas en la misma gama. El dormitorio de bebé fue un pedido especial, ya que Sascha no había podido tenerlo diseñado al detalle con sus primeras dos hijas: ahí luce un mural de la firma francesa Fromental, que envuelve el espacio en tonos beige y rosa. Además, también hay elementos que rompen con el ambiente delicado, como la cuna acrílica, la alfombra fibrosa y la mesa de apoyo de madera en formas geométricas.
Las terrazas y áreas exteriores refuerzan la conexión entre el interior y el paisaje. El colorido natural se convierte en parte de la decoración, junto con otros tonos vibrantes que resaltan el carácter de la familia y ese “latin punch”, como expresó Marcela Cure: “se trata de una fusión de elementos, de agregarle un toque latino y divertido que imprime calidez y autenticidad sin perder la elegancia”.
“La decoración tiene un estilo sofisticado, pero también moderno y clásico, lo que significa que no pasa de moda”, concordó Sascha Barboza. “Creo que esa combinación también describe un poco mi propio estilo: busco lo atemporal y lo que me hace sentir bien, sin dejar de lado la calidez y la comodidad”.
Ver la casa completa fue un momento emocionante que vivieron en familia. Este es el primer hogar que planifican por completo de la mano de una profesional experta. Y aunque sienten cariño por sus anteriores casas, esta vez se siente diferente. “Se ha elevado la experiencia”, aseguró la orgullosa Sascha. Para ella, ahora, “estar en casa es como encontrar mi lugar en el mundo. Es donde me recargo de energía y me siento en paz”.








