Charlamos con la actriz Pamela Anderson en su jardín privado (y escenario de una resurrección de película)

Hablamos con Pamela Anderson de jardinería y de cómo el nuevo capítulo de su vida surgió con el contacto de sus manos con la tierra.
Pamela Anderson vestida de blanco con
A Pamela Anderson le encanta coleccionar cestas. "Son perfectas para la recolección", dice.© Paige Powell

Charlamos con Pamela Anderson de jardinería y de mucho más

En los últimos años, Pamela Anderson ha demostrado ser una auténtica mujer renacentista. Tras recibir merecidos elogios (y nominaciones a premios) por su papel protagonista en el drama de Gia Coppola de 2024, The Last Showgirl, Anderson publicó I Love You, un libro de cocina vegana que permitió a la actriz, gran aficionada a los fogones, compartir con el mundo las recetas favoritas de su familia. Gran parte de la inspiración para este último proyecto surgió de su jardín, un extenso terreno en la isla de Vancouver que su familia posee desde hace mucho tiempo. El icono de Los Vigilantes de la Playa compró la finca a sus abuelos hace 30 años.

En la actualidad, en la propiedad de casi 3 hectáreas conocida como Arcady ("Significa lugar tranquilo y rústico", explica Anderson) encontramos flores y frutos como rosas fragantes, physalis y mucho más. Aquí fue donde sus padres comenzaron su andadura después de casarse, y donde sus hijos Brandon y Dylan dieron sus primeros pasos cuando eran bebés. Para la propia Anderson, Arcady es "donde todo volvió a encajar para mí". ¿Todo este nuevo capítulo? Empezó en el jardín", explica a AD.

Nos pusimos al día con la actriz a través de Zoom mientras estaba en Londres promocionando su nueva película Agárralo como puedas, (en cines desde el 1 de agosto). También estará en el escenario con Camino Real de Tennessee Williams, en el Festival de Teatro de Williamstown (Tennessee, Estados Unidos) este verano. Anderson nos contó cuáles son sus herramientas favoritas, cómo sus hijos han sido fundamentales en la creación del espacio y en qué famosos jardines se ha inspirado para construir este paraíso personal.

Pamela Anderson con gorro verde y guantes de jardinería
El sombrero de Anderson, perfecto para los días soleados que pasa plantando, pertenecía a su abuelo. "Lo encontré en el sótano. Recuerdo que se lo enseñé a mi padre y me dijo: '¡Es el sombrero del abuelo! Así que lo limpié y me lo pongo de vez en cuando. Me encanta".© Paige Powell

AD: Te interesa la jardinería desde que eras muy joven. ¿Cómo empezó esa pasión?

Pamela Anderson: Empezó cuando me di cuenta de que podías comerte las moras directamente del arbusto o una manzana silvestre de su árbol. Fue uno de esos momentos en los que te das cuenta de que la comida viene de la tierra. Entonces supe que podía tener mi propio huerto. Cuando volví aquí para comenzar de nuevo, (alrededor del comienzo de la pandemia), pensé al instante: ‘Voy a hacer un jardín increíble’. El huerto es toda una metáfora: cada año puedes volver a plantar, rotar tus cultivos. Empecé a aprender mucho sobre el tema y pensé: ‘Así es como quiero que sea mi vida’.

AD: Esta es ya la séptima temporada de tu huerto, ¿cómo ha cambiado con los años?

P.A.: Ha pasado por muchísimas fases. Antes era más pequeño; lo amplié. Tuve que vallarlo para evitar que entraran los ciervos, así que mis hijos se pusieron manos a la obra y diseñamos este jardín tan enorme. Es mucho más grande de lo que pensaba. Tenemos la oportunidad de donar a muchos bancos de alimentos, comedores sociales, iglesias, vecinos, familiares y amigos".

Pamela Anderson con gran ramo de flores ante un porche
Los hijos de Anderson ayudaron a rediseñar el jardín y a cercarlo con vallas para impedir la entrada a los ciervos.© Paige Powell

AD: ¿Qué estás cosechando ahora?

P.A.: Remolachas, rábanos, lechugas. Es divertido. Mi madre me va enviando fotos porque estoy de viaje. Y yo digo: "¡Dios mío, me encantaría estar allí!". Ha sido maravilloso traer a mis padres a la propiedad. Renové una de las cabañas para ellos, es la misma en la que se casaron y empezaron su vida en común. Cuando le compré la propiedad a mi abuela, siempre tuve ese 'malvado' plan. Sabía que algún día traería a mis padres de vuelta y estaría lo más cerca posible de ellos en sus años de vejez cuando me necesitaran, manteniendo su independencia.

AD: El huerto… ¿Es un asunto multigeneracional?

P.A.: Mis dos hijos son muy buenos jardineros, pero Brandon lo ha llevado a otro nivel. Se encarga de los dibujos, los gráficos, las cuadrículas, las flechas y escribe los nombres en latín de las plantas. Ha sido de gran ayuda. Hace muchos de los jardines de nuestros amigos. Ahora mismo está diseñando uno en Malibú. Y Dylan, tiene un ojo excelente. Sabe cuando las cosas funcionan, cuando las cosas se ven bien, tranquilas y correctas.

Paloma Anderson en un jardín con gabardina y manguera
"Pusimos cajoneras de cultivo enormes", dice Anderson sobre la distribución de su huerto. “Ahora hay unos 1.400 m2 de hortalizas”.© Paige Powell

AD: ¿De dónde obtienes tus conocimientos de jardinería e inspiración?

P.A.: Me encanta Monty Don [horticultor y escritor británico], sus vídeos y sus libros. Creo que escribe de una forma tan bella y poética… También los jardines secretos de los dominios de María Antonieta en Versalles. A mis hijos, por otro lado, les encanta la jardinería japonesa. Han recorrido el mundo con su padre visitando los mejores bonsáis. Todos compartimos la misma afición, pero con estilos diferentes. Yo soy una jardinera romántica. No me gustan las líneas rectas. Si ves alguna en mi jardín, es porque probablemente la ha plantado otra persona.

AD: ¿Qué estilo tiene tu jardín?

P.A.: Creo que es provenzal. Tiene flores silvestres, hierbas y verduras sin orden ni concierto. Combino las reglas de la jardinería con mi naturaleza caprichosa.

Mujer con jeans guantes de jardinería y botas amarillas
"Necesitas unas buenas botas para la jardinería, las Hunter, ¡imprescindibles!". cuenta la actriz.© Paige Powell

AD: ¿Con qué herramientas cuentas para hacer realidad tu visión?

P.A.: Tengo muchas, pero me encantan las de la empresa Gardenheir. Mi hijo me regala un montón de cosas allí. Algunas de ferretería. Tengo podadoras en cada cobertizo. Pero creo ahora necesito reponer guantes, los gasto muy rápidamente.

AD: Probablemente sea como elegir a tu hijo favorito, pero ¿con cuál de tus cultivos te quedas?

P.A.: Adoro mis rosas Yves Piaget. También cosecho escaramujos, con ellos hago aceites faciales y todo tipo de tratamientos de belleza. Y me encantan mis tomates heirloom, (publiqué un libro de cocina vegana el año pasado). Una buena ensalada de tomates es la comida perfecta.

AD: ¿Algún consejo para alguien que está muy verde, (no es un juego de palabras), para empezar su primer huerto?

P.A.: Ponle ganas y comete errores. En realidad, se trata de tierra, agua y sol. Es de lo más sencillo.

white gate Pamela Anderson in the distance standing at gate entrance opposite two brown dogs on the other side field...
La propiedad tiene vistas al océano y cuenta con una gran biodiversidad.© Paige Powell

AD: Pero parece que en tu jardín puede crecer cualquier cosa…

P.A.: Es muy volcánico, un vórtice interesante. Hasta mi jardinero dice: ‘No sé qué pasa en este jardín, ¡pero es tan feliz!’. El hecho de ensuciarse las manos, incluso estar descalzo… Es algo que me conecta de nuevo con lo que soy. Ahí es donde me reencontré a mí misma, es un lugar muy especial.

El redescubrimiento de una vida sencilla

Convertida en un refugio personal, esta casa frente al mar fue testigo del proceso más íntimo de Pamela: la reconciliación con su pasado, la reconstrucción de su autoestima y el redescubrimiento de una vida sencilla. La actriz, que abandonó el maquillaje, las alfombras rojas y la industria del entretenimiento, encontró en el jardín —cultivado por ella misma— una forma de sanar. La tierra, las flores y el silencio reemplazaron a los focos.

Ahora, esta misma casa tal vez sea el escenario de una nueva etapa junto a Neeson. Según fuentes cercanas, ambos comparten una visión similar de la madurez, alejada del ruido de Hollywood y centrada en lo esencial. El jardín que fue símbolo de soledad podría convertirse en un espacio compartido: un lugar donde empezar de nuevo, esta vez, acompañada.

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Pamela Anderson, la socorrista más famosa y, con permiso de Brigitte Bardot, la estrella más comprometida con los animales, no abandona la vida playera y sus casas lo demuestran.
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Artículo publicado originalmente en AD Estados Unidos y actualizado el 4 de agosto