5 reglas de oro del diseño japonés para dar calma a tu casa: “Los interiores japoneses perduran porque están enraizados en la naturaleza humana, no en las tendencias”

Del vacío como herramienta estética a la madera como materia indispensable, la interiorista Yoko Kloeden revela las claves del diseño japonés para conseguir hogares que respiren paz.
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Una de las personas que más sabe de diseño japonés, Yoko Kloeden.© Olivia Bennett

5 reglas de oro del diseño japonés para dar calma a tu casa: “Los interiores japoneses perduran porque están enraizados en la naturaleza humana, no en las tendencias”

La calma no es algo que pueda añadirse al final de un proyecto ni simplemente un gesto cosmético de decoración. En Japón, la calma forma parte de la estructura misma del espacio. Está en cómo se distribuye la luz, en la proporción entre lleno y vacío, en la cadencia de los materiales y en la relación íntima con el exterior. El diseño japonés se sostiene en una filosofía que lleva siglos afinándose: desde los jardines secos de Ryoan-ji, hasta la simplicidad de las casas de té, donde cada detalle, incluso la sombra de una lámpara de papel, tiene un peso intencionado.

Ese aprendizaje acompañó a la interiorista Yoko Kloeden desde niña, en Kioto, donde descubrió que la sombra de un bambú, el olor del incienso en un templo o la vibración del viento sobre los árboles podían transformar el ánimo tanto como cualquier gesto arquitectónico.

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Proyecto Essence of japan, de Yoko Kloeden

© ANNA STATHAKI

Años después, tras una primera carrera en el mundo de las finanzas y las horas interminables en aeropuertos y hoteles impersonales, entendió que lo que echaba de menos no eran objetos, sino atmósferas. Esa carencia la llevó de vuelta a su memoria sensorial y, finalmente, a fundar su propio estudio en Londres en 2016. Allí, su trabajo se ha convertido en un puente entre la tradición japonesa y la vida contemporánea: espacios buscan algo complicado, sostener. "En nuestro trabajo volvemos a menudo a tres principios fundamentales del diseño japonés: Ma (espacio), Shizen (naturaleza) y Taru wo Shiru (la satisfacción de que ‘menos es más’)”, explica.

Tras una interesante conversación con Kloeden, a esos tres principios añadimos dos mandamientos que siempre van ligados al diseño japoñés cuando hablamos de espacios.

1. El poder del vacío

El principio de Ma es probablemente el más incomprendido en Occidente. Aquí podríamos traducirlo rápidamente como “minimalismo”, pero la gente pensaría entonces en casas blancas y frías. Error. Como explica Kloeden: "Ma es el equilibrio del espacio y la pausa. No se trata de llenar cada rincón, sino de permitir que el vacío aporte claridad y un ritmo tranquilo a la vida diaria”.

Es decir, no se trata de vivir una vida monacal, sino de entender el vacío como parte activa del diseño. El espacio entre un sofá y una mesa, la luz que entra por un vano sin cortinas pesadas, la pausa en una pared sin cuadros. El silencio visual puede ser tan poderoso como cualquier mueble de autor.

2. La naturaleza como ancla

Los interiores japoneses nunca se conciben como cajas cerradas. Se conectan con el exterior, incluso en ciudades densas. “Shizen refleja la armonía con la naturaleza —ya sea a través de los materiales, la luz o las vistas—, anclando los interiores en algo atemporal y reparador,” dice Kloeden.

Aquí es donde muchos hogares fallan: nos empeñamos en vivir rodeados de superficies sintéticas y luz artificial. La propuesta japonesa es más sencilla (y más radical): introducir materiales nobles que envejecen bien, abrir ventanas al paisaje, filtrar la luz con celosías o persianas ligeras. La casa se convierte en una extensión del entorno, no en una burbuja estéril.

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Proyecto Botanic House de Yoko Kloeden

© ANNA STATHAKI

3. La belleza de la suficiencia

Otro concepto fundamental es Taru wo Shiru, que Kloeden define así: "Se trata de la práctica de la contención, encontrar la suficiencia en lugar del exceso. Al reducir lo innecesario, lo que permanece resulta más significativo”. Lo contrario de la lógica consumista que nos lleva a acumular cosas inútiles. Taru wo Shiru propone la idea de suficiencia, de saber cuándo parar. Es un ejercicio de inteligencia estética: si todo lo que te rodea tiene sentido, no necesitas llenar huecos con adornos superfluos.

4. La materia importa (y la madera manda)

Cuando se habla de materiales, Kloeden no duda: “La madera es indispensable. Su calidez, su tacto y su capacidad de envejecer con gracia anclan un espacio con serenidad y autenticidad." Y va más allá: “En los interiores japoneses, la madera nunca es solo una superficie: carga con el peso de la tradición y una conexión viva con la naturaleza”-

Es decir, el roble de una mesa es un vínculo con lo natural, con el paso del tiempo, con una estética que gana carácter con los años. Y de paso, suaviza la acústica, aporta calidez a la luz y conecta interior y exterior. Frente a la dictadura del plástico brillante y las imitaciones perfectas, la madera propone un lujo discreto y atemporal.

5. Orden como filosofía (y no como obsesión en el día a día)

El orden japonés no es una manía compulsiva, es arquitectura aplicada. “El principio es simple: todo debe tener un lugar”, resume Kloeden. Y suena fácil, pero la clave está en el cómo: “La carpintería a medida es nuestra primera opción, diseñada para las necesidades exactas de cada hogar. Favorecemos soluciones que se integran de manera fluida en la arquitectura: armarios ocultos, vestidores de suelo a techo, bancos con almacenaje escondido”.

Es decir, que el orden se diseña desde el inicio, con carpinterías a medida que desaparecen en la arquitectura. No es cuestión de comprar más cajas de almacenaje, sino de integrar los espacios de guardado como parte natural del hogar. Y para lo que queda a la vista, Kloeden es tajante: “La selección es clave: solo un puñado de objetos significativos debería permanecer visible; todo lo demás, guardado”.

Casa pequeña de inspiración japonesa y tonos blancos diseño japons
Los propietarios, él italiano y ella japonesa, querían que la vivienda reflejara sus personalidades.© Monica Di Chio

Aplicaciones prácticas para casas reales (y pequeñas) del diseño japonés

Todo esto suena muy bien, pero ¿qué pasa si vives en un piso pequeño con niños o en una casa que no puedes reformar entera? Kloeden lo aterriza con consejos claros: "Empieza por deshacerte de lo que sobra: reduce tus posesiones a lo que realmente usas o ama. Después, piensa en espacios polivalentes. Las soluciones de almacenaje inteligente son fundamentales… Y por último, elige menos materiales pero de mayor calidad, manteniendo los detalles decorativos al mínimo”.

El resumen: menos trastos, más orden inteligente, y materiales que sumen en lugar de restar. Así, incluso un apartamento urbano de 60 metros cuadrados puede transformarse en un refugio calmado sin necesidad de mudarse a un ryokan en las montañas de Japón.

¿Por qué nunca pasa de moda el diseño japonés?

La última pregunta que flotaba en el aire era inevitable: ¿qué explica que el diseño japonés no envejezca nunca? La interiorista es tajante. Los interiores japoneses perduran porque están enraizados en la naturaleza humana, no en las tendencias”. Y añade: “Las imitaciones artificiales pueden parecer ‘perfectas’ hoy, pero suelen quedar anticuadas mañana, mientras que la piedra, la madera o los tejidos reales ganan riqueza con el tiempo. Y lo más importante: deja espacio para el cambio. Una casa que llena cada rincón resulta rígida; una que permite adaptarse, crece con sus habitantes. La perfección no es un estado fijo, es un diálogo entre la vida y el espacio”.

Un interior japonés no busca ser perfecto, busca estar vivo. Y en un mundo obsesionado con la novedad constante, esa puede ser la regla de oro definitiva.

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