
Para Elisa Camps Troncoso, el ajedrez es más que un pasatiempo: es una tradición familiar.
Camps Troncoso, diseñadora de aprendizaje en Duolingo, viene de una larga estirpe de jugadores que transmitieron su amor por el ajedrez de generación en generación. Así que cuando se propuso introducir a principiantes a las complejidades del ajedrez, encontró un aliado inesperado en Oscar, el pomposo pero juguetón maestro de Duolingo.
“Él de verdad cree que es la mejor persona del mundo para enseñarte ajedrez, sea cierto o no”, comparte Elisa, y agrega que el humor de Oscar resultó ser sorprendentemente eficaz para enseñar un juego que tiene fama de ser muy serio.

El curso de ajedrez de Duolingo está lleno de detalles graciosos para quitarle el miedo a quienes apenas empiezan. Cuando el rey está en jaque, tiembla de miedo, para luego desmoronarse en pedazos al recibir el jaque mate.
Oscar tiene una que otra frase célebre. Captura su torre y se lamentará: “¡Mi torre capturada, qué mala jugada!”.
Ese toque de humor cumple un requisito importante, dice Camps Troncoso. “Una de mis misiones principales es romper con la idea de que el ajedrez es algo que sólo hacen las personas brillantes e intelectuales. No hace falta ser un genio“.
El contraste es lo que hace que las lecciones funcionen. La reputación solemne y estratégica del juego se pone de cabeza gracias al humor disparatado de Oscar.
Y otro enfoque pedagógico poco convencional es que Oscar no lo sabe todo, y a veces no es del todo honesto.
“Si Oscar se equivoca, dirá que lo hizo a propósito y que simplemente no te das cuenta de su plan maestro porque tus habilidades para el ajedrez aún no están a la altura”, comenta Camps Troncoso.

Al igual que todos los cursos de Duolingo, las lecciones de ajedrez empiezan de forma sencilla. Aprenderás cómo se mueve la torre y luego te adentrarás en una táctica conocida como ataque doble, que es cuando una sola pieza se mueve a una posición en la que puede atacar a dos o más piezas del oponente al mismo tiempo.
Paso a paso, la app te muestra cómo reconocer y ejecutar el movimiento. “Les pedimos a los principiantes que poco a poco suelten el apoyo”, dice Camps Troncoso.
En una lección de idiomas, cada palabra y frase te ayuda a lograr un propósito específico, como pedir comida en un restaurante, agrega Camps Troncoso. Lo mismo sucede con el ajedrez, donde el objetivo es el jaque mate.
“Cuando aprendes un idioma, aprendes el verbo ‘poder’ y luego lo usas para hacer diferentes preguntas. Esa misma palabra puede tener múltiples propósitos”, dice. “Lo mismo sucede con el ajedrez en cuanto a cómo capturar piezas”.
Camps Troncoso aprendió a jugar con su padre, un ajedrecista competitivo que le enseñó con un juego de ajedrez de Doctor Who que él mismo le fabricó a mano.
Su tía abuela, Aida Camps Rosales, fue la primera ajedrecista profesional de México. “El prejuicio que enfrentó no sólo venía de los ajedrecistas hombres; también se mostraba en la falta de becas y apoyo económico”, indica Camps Troncoso.
La propia Camps Rosales dirigió al primer equipo femenil de México en la Olimpiada Internacional de Ajedrez de 1974. A medida que ascendía en el mundo del ajedrez, continuó enseñando a otras mujeres para que pudieran cruzar las mismas puertas que ella luchó por abrir.
Hoy, Camps Troncoso ve su trabajo en Duolingo como una continuación de la labor que encabezó su tía abuela.
“Intento seguir con su misión, pero con mucho más acceso del que ella tuvo”, dice Camps Troncoso. “Enseñar a otras personas a jugar ajedrez, y gratis, significa todo para mí”.
