HISTORIAS QUE INSPIRAN

Cinco momentos épicos

Ve las actuaciones que hicieron historia

Los Juegos Olímpicos de Invierno están por comenzar y, con ellos, esa extraña energía que atrapa al mundo cada cuatro años. Mientras nuevos campeones se preparan para grabar sus nombres en el hielo, aquí te presentamos cinco escenas inolvidables que moldearon los Juegos para siempre.


La impecable rutina de Torvill y Dean obtuvo puntuaciones sin precedentes por su habilidad artística.

Al ritmo evocador del Bolero de Ravel, los británicos Jayne Torvill y Christopher Dean hicieron historia con una actuación que transformó el patinaje sobre hielo para siempre. No era sólo patinaje, era poesía sobre hielo: la rutina de los jóvenes patinadores obtuvo una cadena perfecta de puntuaciones por impresión artística, un récord que aún no se ha superado.


Cuando todos los demás cayeron, Steven Bradbury se mantuvo de pie y ganó el oro.

En la final de patinaje de velocidad en pista corta de 1,000 metros, el australiano Steven Bradbury iba muy atrás cuando vio caer a todos sus rivales. Cruzó la línea de meta solo, atónito, triunfante y como prueba viviente de que la perseverancia puede hacer milagros.


Joannie Rochette dio una actuación extraordinaria a pesar de su duelo personal.

Días después del fallecimiento de su madre, la patinadora artística canadiense Joannie Rochette salió a la pista de Vancouver. Lo que siguió fue una actuación de gracia, valentía y belleza que silenció todo el estadio. Fue más que un deporte, fue un momento que trascendió la competencia y se convirtió en un tributo al espíritu humano.


El tiro en tiempo extra de Sidney Crosby le dio a Canadá el oro olímpico.

En la final de hockey sobre hielo varonil entre Canadá y Estados Unidos, cada latido en la arena estaba sincronizado al mismo pulso. Luego llegó el tiempo extra, con dos naciones enteras conteniendo el aliento. Sidney Crosby deslizó el disco en la red para ganar el oro para el equipo de Canadá. El denominado gol de oro se convirtió en una leyenda inmediata: no sólo una victoria, sino un momento de euforia colectiva pura.


Dos rotaciones triples completas consecutivas posicionaron a Chloe Kim como la nueva superestrella del snowboarding.

Entre carreras, la californiana de 17 años Chloe Kim tuiteaba sobre helado. Pero en la pista, se elevó más alto y giró más rápido que nadie, logrando rotaciones triples completas consecutivas e impecables con una gracia natural. Su actuación fue audaz, alegre y totalmente suya.